Día del recuerdo.
Llegaron al parque los jardineros con sus cuchillos afilados, se encuentran al árbol, medio desnudo, desprendiéndose de su ropaje, antaño verde hoy de un castaño semiamarillento.
Lo podan, lo dejan desnudo, desnudo sí, pero a diferencia de nosotros, desnudo pero con la esperanza que vendrá un mañana floreciente, habrá una nueva primavera.
La foto de un angelito, empezaba a reír a soñar, pero no llegó a más la foto en la pared va perdiendo colorido, pero no el amor que se le profeso, el nuevo hermano no sustituye nada, él tiene vida propia, y el Ángel de la pared, vive en nuestras memorias.
Decías que ella era un ángel sin alas, era la vida misma era caridad, solidaridad, amor, belleza que ilumina, era un sol en los fríos días de invierno.
Tienes a quien llorar.
Veo una lápida blanquecina, algunas gálbulas sin memoria duermen sobre el frio mármol olvidado, pena no tener quien te recuerde, no es caridad, es solidaridad, en mi mano te dejo un beso.
Tu madre y padre te dieron la vida, pero a ellos tus abuelos, si los conociste, sabes lo que es el amor y la felicidad, sino, has perdido algo que no puede comprar el dinero.
Los misterios de la memoria te lleva a lejanos recuerdos casi olvidados, o tal vez soñados, a veces soñar también es real.
Miras la foto en blanco y negro, que aguanta el paso de los años, la besas y sin decirle a nadie, te preguntas, cuando os acompañaré, ahí está tu futuro hogar, y tal día como hoy estarán tus hijos, tus hijos y un tal vez.
Tu hijo o tu nieto, no se cual, te pregunta, tu responden, si aquí en esta casita duermen ellos la vida eterna, pero al llegar a casa, lo tomas en brazos, le muestras el cielo, le señalas una estrellita, y le dices al llegar a casa os contare un hermoso cuento, que me conto el abuelo y a él su abuelo.
Es una bella historia de una estrellita, pequeña, minúscula del firmamento.
¡Mami, mami1 Papi, esta llorando, vamos a casa comienza a llover.



