Consulto, mi salud mental.

Algunas veces viendo la tv, suelto no diálogos, pero si palabras
Monosílaba, Bisílaba, Trisílaba:, .Polisílaba: y algunas veces alguna frase, pero nunca hago un dialogo.
Lo llamativo, es que soy una persona educada, y estas exclamaciones suelen ser palabras muy, digamos indecentes, mal educadas, denigrantes, es decir palabras a la altura de los seres miserables, que intentan engañar, tapar, ocultar verdades dolorosas.
Creo que los niños tiene derecho a ser niños en su etapa de niñez, que deben vivir en armonía y felicidad, como lo mismo pienso delos ancianos llegados a la vejez, merecen todo nuestro respeto y consideración.
Cuando veo en la tv, que bombas destruyen edificios barrios de civiles, veo que a un pueblo se le niega el agua, el pan, el derecho a la vida, entonces exclamo, ¡malditos asesinos!, miserables bastardos, lo digo hoy como lo dije ayer.
La matanza de los jemeres rojos en Camboya, tengo libro y dvd, la matanza de cristianos en Nigeria o Congo, las matanzas de Ruanda..
Pero hablamos de hoy, si el cielo escuchase mis lamentos, caerían todos los santos del cielo.
Me duele y mucho mi impotencia para aportar un poco de paz.
Los inútiles, intelectualmente hablando están discutiendo si utilizar tal palabra u otra, y discuten sobre semántica gentes sin el menor tipo de estudio sobre lingüística.
Ante esto mis palabras, mis gritos no los escucha el vecino, ni la tv, ni nadie, grito en la soledad de mi cubículo.
A veces pienso, que sería capaz de matar a una persona, digo persona, no ser humano, pues para mi estos, no son si seres, ni mucho menos humanos, si yo les mataría y muerto el perro, nunca mejor dicho se acabó la rabia.
Te matan doblemente, te matan en vida, cuando te roban las tierras, ves que destruyen tu casa o te la roban, para ocuparla otros.
Entonces maldigo, hasta maldigo en latín, para que otros sordos y mudos me escuchen.
Hasta me duele pensar, pensar sobre que, pensar que todos somos cómplices, por acción u omisión.
Éxodo, pero éxodo ¿hacia donde?
Mis groseras palabras, mis insultantes palabras, son merecidas, así pues no me arrepiento.
En la calle guardare silencio, los árboles no escuchan
Si mi pluma, valiera tu pistola.



