La belleza de tener amistades.
El otro día escribía a cerca de las amistades femeninas.
Hoy quiero hacerlo en general.
La amistad acude a nuestras fiestas cuando son invitados, a nuestras necesidades sin ser llamados.
Podría alguien decir, yo no creo en la amistad, y yo respondería, desconoces trágicamente uno de los valores más bellos y necesitados del mundo.
Amén de ser una barbaridad, ¿acaso tu esposa, o tu esposo no es tu amigo?
Alguien podría decirme, a mí me traiciono una amistad, y yo diría, no, no te traiciono, solo que tú sembraste en tierra de baldío, tierra estéril, tú te equivocaste en la siembra, él o ella nunca fueron tus amistades.
El oro, o el diamante no son comunes no son abundantes en la tierra, así pues no se lo pidas a la amistad.
Cuando perdemos una amistad, esta se convierte en estrellita en el cielo, así un día lo dije yo en una pequeña iglesia cerca de Órdenes, por invitación de la hija y permiso del sacerdote.
Las amistades que marchan son un poquito ladrones, pues se llevan un poco de nosotros mismos.
La vida continua, sí, pero es como un rio que pierde un afluente
Dicen, dicen que los males del amor, el tiempo los cura, pero para los que aman de verdad el tiempo no pasa.
Foto reina Letizia ante su amiga Sonsoles



