
A veces la vida.
A veces la vida no es complicada, si nos dedicamos a la observancia.
Hoy el toro y su ejemplo.
Vemos en la plaza salir al toro, libre de su redil, corre veloz, como el viento, tal cual siroco.
Incansable recorre la circunferencia tal caballo cuatralbo.
Les sueltan unas vaquillas, y allí va el toro manso, tras ellas y así regresa al redil.
Es la belleza, la atracción de lo femenino.
Hay personas que no creen en la amistad con las féminas.
Y Yo digo, que uno de los placeres humanos más maravilloso, es la amistad de una mujer, entiéndase en plural.
Es amistad noble, decidida, valiente, si valiente, enfermera para ese dolor del alma, amistad fiel.
Y hoy quisiera, si, dar un reconocimiento a esa amista noble, solo quien tiene, o ha gozado de una amistad, y hablo de amistad, esa palabra de consuelo, ese mirar compasivo, esa columna, si, esa columna que tiene los tres elementos humanos, Dorico, Jonico y Corintio.
Una amistad así, ciertamente, vale un Potosí.
Por algo el toro bravo, cede de su fortaleza, de su ímpetu, y la transforma en razón, de paz y sosiego.



