La jubilación activa ha llegado también a los
profesionales de la medicina-primaria, cabecera,
familia y pediatras- que han cumplido su ciclo de
cotización y años para disponer mensualmente de
una pensión. Se trata de una iniciativa que en Galicia
implica el cobro del 75 por ciento de su jubilación y
poder seguir prestado trabajos sanitarios
asistenciales en los centros dependientes del
SERGAS durante tres años una vez jubilado. La
propuesta partió del Gobierno central tras no aprobar
el ejecutivo estatal que estos médicos pudieran
seguir ejerciendo hasta los 72 años. En Galicia se
han acogido a esta medida un total de131doctores en
los centros de salud. El mayor número de médicos
jubilados que han optado por compaginar pensión y
trabajo está en el área sanitaria de A Coruña donde
29 profesionales de Atención de Primaria decidieron
desarrollar su trabajo a jornada completa.
Los lectores recordarán que en artículos anteriores
dejaba clara mi postura de que los médicos pudieran
prolongar su actividad dos años más-hasta los 72-
por petición propia y superando los períodos anuales
en los que se les hacía un reconocimiento para poder
seguir desarrollando su trabajo. El tema me ha
interesado siempre de ahí que hablé con facultativos
que me mostraron su disposición a seguir trabajando
después de la edad topada por el Ministerio de
Sanidad. Consideran que se ven con fuerzas para
desarrollar su trabajo y que perciben que son
valorados por sus pacientes .Me señalan que la
sociedad precisa de los facultativos y que existen
plazas por cubrir ante la escasez de peticiones de los
nuevos médicos.
Me voy a centrar en la especialidad que más
directamente me afecta por mi edad: el médico de
familia o de atención primaria. Hay una falta real de
profesionales y en los próximos años se van a jubilar
un buen número de ellos que trabajan en la
comunidad autónoma. Su relevo en verdad es difícil.
Se trata de una especialidad que no es muy escogida
por parte de los que acabaron la carrera y se
presentaron a las pruebas de MIR, esas que van a
marcar su vida y su futuro en los próximos cuatro
años.
Me declaro defensor de que los que quieran
permanecer ejerciendo después de la edad topada y
demuestren la capacidad funcional para desarrollar
su trabajo y puedan seguir atendiendo a los miles de
personas que integran los cupos de los médicos de
familia .Sería bueno que en el Ministerio de Sanidad
se escuchara lo que piensan los responsables
sanitarios de Galicia que se muestran partidarios de
que los facultativos puedan seguir ejerciendo hasta
los 72 años superando los preceptivos controles y
que la autorización tenga vigencia anual. Todos
saldríamos ganado.
Javier García Sánchez



