
Hoy quisiera dar justo reconocimiento a los bomberos que con tan poco hacen tanto, a los pilotos tanto de helicópteros como de hidroaviones, en general a toda la gente que lucha contra el fuego.
Los pirómanos en Arabia y países limítrofes, pondrían fuego una vez en su vida, pero imposible ponerlo dos.
Esta foto que expongo del helicóptero la realice yo hace años, un incendio en Barbanza.
Se puede apreciar el peligro si observamos esa masa de agua, sabiendo que cada litro pesa un kilo.
Protegí mi cámara con mi pecho, y a correr, roce un muro de piedra, mi brazo casi ardía en el roce, mi camisa no rompió simplemente se consumió en el roce.
Gratitud y dolor, dolor por los daños causados al ver que media España arde, dolor por la ruina de las gentes que quedaron sin casa, sin recuerdos, sin memorias, tan valiosas ellas.
Dolor por los fallecidos, por sus viudas por sus huérfanos, todo ello innecesario.
Repito si fuese en Arabia, sería la primera y última vez que el pirómano causara tanta desgracia.
Mañana con las lluvias todas las cenizas del monte serán arrastradas a los ríos y de ahí al mar, causando el problema de la contaminación.
Aguas negras, llenas de pecado contaminaran las zonas de marisqueo, siendo un problema añadido.



