“El verdadero sentido de la peregrinación”. José Fernández Lago

14 Agosto 2025

Sin querer erigirme en quien tiene el monopolio de la verdad, sí que he acogido el testimonio de muchos peregrinos, en especial en las Vigilias de los sábados después de la Misa de las 19’30 en la Catedral.

El motivo para escribir este artículo me lo ha ofrecido una afirmación de un medio público a propósito de las peregrinaciones, al afirmar que el pasado año había llegado medio millón de peregrinos, por razones culturales. Afirmar eso como lo han hecho, es una mentira.

Considero que, con la apertura al mundo que ha promovido sobre todo Vázquez Portomeñe con la idea del “Xacobeo”, mucha gente que no se lanzaría a caminar, pasó a hacerlo, con lo cual el porcentaje de quienes lo hacían por motivos religiosos bajó mucho dentro del total de quienes cambiaron la idea del Jubileo (solo en los Años Santos) por la de “ponerse en camino”, en cualquier momento. Eso no quiere significar que ahora los que hacen el camino lo lleven a cabo por motivos culturales, dicho de modo absoluto: eso no es cierto.

Quisiera yo que quienes han colaborado a hacer esa afirmación me explicaran el por qué el domingo día 10 de agosto he tenido más de mil personas en la Misa de 09’30, en la que hemos dado la comunión diez sacerdotes; y en la de 19’30 sucedió otro tanto: más de mil, y muchos sacerdotes a distribuir la comunión.

Por lo que respecta a la de 12’00, ya se pueden imaginar cómo estaría la cola de espera, si les digo que se llenó la iglesia de San Pelayo, con todos los peregrinos que allí accedieron, al ver que no podían entrar a la Catedral para la Misa.

El trato frecuente con los que llegan, que he tenido especialmente a lo largo de los últimos años, me ha hecho sabedor de que el número de los que llegan como peregrinos es enorme, pues a los que vienen a pie hay que añadir los que hacen “turismo religioso”, algo que no entienden si no participan en la Eucaristía.

A lo largo de esta, aunque los canónigos tratamos de preparar bien la homilía, toda esa gente que asiste no viene a escuchar una conferencia o algo semejante, cosa que hacen los que buscan una formación cultural…: vienen a cumplir con lo que la idea que tienen de la peregrinación les pide.

Las personas que intentan acoger desde el ámbito civil a los que llegan, con sensibles diferencias entre ellas, de acuerdo con la sensibilidad religiosa que tengan los que ostentan los cargos, se conformarían con que los peregrinos llegaran al Obradoiro, aunque no accedieran a la Catedral, o en todo caso, que entraran en ese importante templo para contemplar la belleza de alguna de sus partes.

Sin embargo, es algo digno de resaltar lo que sigue: La peregrinación, por razones históricas, que asumen una buena parte de los que llegan, no concluye en la plaza del Obradoiro, ni tampoco en Finisterre, aunque a nivel mundial se pueda decir que Santiago “está en el Finisterre occidental de España”.

Hay, sobre todo desde el año 1993, muchas personas que salen de sus domicilios para hacer el Camino de Santiago, sea por el Francés, el Portugués o cualquier otro. Ese camino, conduce a Santiago. Pero, dentro de Santiago, concluye en el lugar donde reposan los restos del Hijo de Zebedeo, uno de los discípulos más allegados a Jesús. En muchas ocasiones el que inicia el camino lo hace por acompañar a alguna persona que es de su agrado.

Otras veces lo hace simplemente por ver otros lugares y contemplar la exuberante vegetación, o incluso por hacer ejercicio físico. Sin embargo, en especial cuando el camino a realizar es largo, o bien la idea de que esa vegetación es obra de Dios, o los testimonios de otros compañeros de camino, o el que el Señor les toca el corazón, pues “está siempre a la puerta y llama”, hacen que esas personas que habían salido de su tierra por otros motivos, llegan a Santiago como peregrinos, y buscan junto al sepulcro del Apóstol la paz del espíritu.

Ojalá que continúe aumentando el número de los que llegan a Santiago; pero tengan en cuenta quienes consideran que tienen que ver con los peregrinos, que la mayor parte no vienen por razones de tipo cultural: si eso quisieran, buscarían salas de conferencias o Congresos de elevada cultura; y, en muchos casos, irían a otra ciudad.

Dios quiera que tantos peregrinos, que seguían los trazos del camino que el Señor les marcaba, no se sientan defraudados por lo que han hallado en Santiago. Y piensen Vds. que, si viene tanta gente a la Ciudad del Apóstol, es para encontrarse con él, y especialmente con el Señor.

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