Si alguien te dice que tiene bachiller, pues tendrás que estar a la altura de lo que es un bachiller.
¿Dónde surge el problema? Cuando alguien te dice que es graduado en ciencias políticas, económicas, y sociología, tú esperas que su conocimiento este a la altura.
El gran fracaso, la vergüenza surge, cuando en las conversaciones o debates, el trititulado, muestra una ignorancia supina.
¿Cuál es el país único en el mundo que los militares entregaron el poder al pueblo, o que puedes decirme de la revolución de los claveles, o la influencia del Papa Juan Pablo II, en la democracia de Polonia?
La deuda del estado, cuando es buena y cuando mala.
Puedes diferenciar las tres etapas del franquismo
Y así podríamos estar un tiempo dialogando sobre lo divino y lo humano, y observamos que sus títulos le quedan grandes, que es la historia de un gran fracaso.
Eso es lo grave presumir de ciertos estudios y quedar en ridículo.
No se trata de tener por tener, tener para adornar, se trata de tener conocimientos, para aportar soluciones.
Quienes necesitan titulitis o aparentar en público, ello es la demostración de la poca valía personal que sienten por ellos mismos, que necesitan adornarse, de un conocimiento que no poseen.
Mientras que el bachillero o el de Formación Profesional, es coherente y digno de los suyo.
Digamos unos son como bellas flores de plástico, y otros aromáticas flores naturales.



