
Muchas veces el silencio mata.
Han sido muchos los que en la II guerra, salvaron del holocausto a muchas vidas judías, Schindler, el español conocido como ángel de Budapest, Wallenberg, o el portugués Sousa Méndes.
Todos ellos hacían el bien, por el bien, por humanidad.
Pero hoy yo me pregunto, si supieran que los nietos de esas vidas salvadas, hoy fuesen los genocidas de Gaza, qué pensarían, valdría la vida salvar a esos que sus nietos, matan, asesinan de sed y hambre a los palestinos de Gaza.
Les niegan el agua y el pan, bombardean hospitales, escuelas, barrios residenciales, es más les disparan en la cola de recogida de alimentos, allí donde se juntan para poder subsistir con un puñado de arroz, allí mismo les disparan y bombardean.
Todos hoy podemos ver en los medios la tragedia de Gaza. Cada vez podemos ver menos como consecuencia de que, desde el 7 de octubre de 2023, la ONU ha verificado de forma independiente el asesinato de 211 periodistas en Gaza, incluidas 28 mujeres. Según la UNESCO, al menos 47 murieron mientras ejercían su labor.
Las casas que no han sido bombardeadas y se mantienen en pie, con maquinaria pesada las destruyen, para robarles la tierra, y habitarlas con colonos.
Les niegan la entrada de camiones con alimentos, todo ello vosotros lo sabéis.
La pregunta es que nadie podría adivinar el futuro, pero si los salvadores de tantas vidas judías, les dejasen ir, ser víctimas del nacismo, hoy sus nietos no estarían haciendo tamaña crueldad.
Lo trágico es observar, como el bien no siempre genera fruto de bondad, eso es lo dolorosamente trágico.
Y el mundo deja hacer.
Todos tenemos una pequeña parte de ello, por acción u omisión.
Muchas veces el silencio mata.



