Poder decidir sobre nuestra salud, nuestro cuerpo y nuestra vida sexual es un derecho humano básico. Amnistía Internacional.
Escuché recientemente en los medios de comunicación a la señora ministra de Igualdad, Dª Irene Montero, defender de forma vehemente que el derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo está por delante del derecho a la objeción de conciencia por parte de los sanitarios
“Yo decido – Es mi cuerpo – Son mis derechos” es un lema que encapsula el concepto de autonomía corporal y derechos reproductivos. Significa que cada persona tiene el derecho y la capacidad de tomar decisiones sobre su propio cuerpo, salud sexual y reproductiva, sin interferencia ni coerción. Esta es la política del gobierno, de la izquierda y de las feministas, cada una con su cuerpo hace lo que quiere.
Por todo lo mencionado anteriormente, veo difícil que ley alguna pueda prohibir la libertad de la mujer de ejercer la prostitución.
Si la mujer tiene derechos sobre su cuerpo, y ella libremente (Generalmente no es libre, es necesidad económica) decide alquilar su cuerpo por un tiempo, igual que otros trabajadores, todos, de una manera u otra se alquila o el cuerpo directamente o la producción de trabajo de cuerpo, como consecuencia de esta libertad, quien quiera consumirlo, es libre, no debiera ser amenazado con penalidades.
De hecho el consumo de esos placeres, es consecuencia de la libertad de la mujer.
No se puede jugar con la mujer diciendo es libre bajo el sol y con la llegada de la luna, se intenta suprimir sus derechos básicos, a veces de supervivencia.
Hay diferentes modelos de prostitución, no todo es sexual.
No solo hay hombres que alquilan, su cuerpo en el sentido más profundo de la palabra, es decir opinando lo contario de lo que se piensa, permitiendo, dejando hacer, mirando para otro lado, manipulando derechos, alterando cierto orden y todo ello por unos €.
Desde tiempos bíblicos, Josué y su conocido plato de lentejas.
En la Biblia, hay varios casos de prostitución que se mencionan, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Algunos ejemplos incluyen a Rahab, una prostituta de Jericó que ayudó a los espías israelitas (Josué 2:1-21), las dos prostitutas que acudieron al rey Salomón para resolver un conflicto (1 Reyes 3:16-28), y el profeta Oseas, quien tomó por esposa a una prostituta llamada Gomer (Oseas 1:2-3).
Al inicio del Libro de Oseas 1-3, Dios ordena a este que tome por esposa a una prostituta y que tenga con ella hijos de la prostitución. Así Oseas tomó por esposa a la prostituta Gómer, hija de Diblayin y con ella tuvo tres hijos.
Poema a una conocida prostituta.
“Yo me alquilo como la ramera,
Ella de noche, yo de día.
Yo me llamo ciudadano, ¿ella?
Ella cualquier despectivo.
Que aulláis contra lo que dios ha parido,
Vos escoria
Escoria de tal despectivo”
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