2 de mayo, Día Internacional Contra el Acoso Escolar.
El dolor es un sentimiento que nos une a la mayoría. Vemos como el
acoso escolar se lleva por delante la vida de nuestros hijos e hijas. En su
día a día llega a ser un sin vivir tanto para niños y niñas como para sus
familias. Según la Xunta de Galicia el 85,5 % del alumnado afirma no
haber recibido nunca o casi nunca amenazas o intimidación a través de
la red, el 9,4% del alumnado sufre acoso escolar y/o ciberbullying. Un
estudio reciente de UNICEF estima que la tasa de victimización por
acoso escolar es del 33,6% y la de ciberacoso del 22,5%. En este
estudio han participado 50.000 adolescentes de todo el país y sus
resultados son una fotografía muy precisa sobre cómo usan la tecnología
los chicos y chicas de nuestro entorno y, sobre todo, cómo se relacionan
a través de las pantallas y los dispositivos electrónicos. Autores: UNICEF
España, Universidad de Santiago de Compostela y Consejo General de
Colegios Profesionales de Ingeniería en Informática. ISBN: 978-84-
124058-2-8. ¿Qué está sucediendo en las aulas gallegas? ¿ Siguen
nuestros niños y niñas sufriendo acoso escolar? Nuestra comunidad
cuenta con programas de prevención y protocolos de actuación en
escuelas e institutos. Pero un dato importante es que: «La Xunta en los
últimos años no publica el informe completo con los resultados de la
Enquisa de Convivencia Escolar (EDUCONVIVES).»
Más que nunca, esta reflexión sobre el acoso escolar debería sostenerse
en datos actuales y en la necesidad de actuar de manera decidida. Pese
a que la sensibilización social ha aumentado, las cifras muestran que
aún queda un largo camino por recorrer para garantizar que cada
estudiante tenga las mismas oportunidad de bienestar en el entorno
escolar. Según información de la Xunta se ha reforzado su compromiso
mediante el Plan Integral contra el Acoso Escolar y Ciberacoso, su
efectividad depende en gran medida de su implementación real en los
centros, de la implicación activa de toda la comunidad educativa,
administrativa y social. No es suficiente con activar el protocolo en los
colegios e institutos, porque para entonces ya es demasiado tarde, ya
que el daño ya fue hecho. Es necesario que nuestros hijos e hijas
practiquen emociones y actitudes humano-terapéuticas
indiscutiblemente positivas y saludables, para que perciban y
comprendan todo lo que llega a sufrir el niño o niña afectado. Debemos
evitar que los compañeros y compañeras de la persona afectada se
conviertan en cómplices del acoso escolar mediante su silencio. Las
conclusiones del estudio emitido por UNICEF son muy claras: Es
indudable que la tecnología forma parte de la vida de los adolescentes,
que hacen un uso generalizado de Internet, las redes sociales e
innumerables aplicaciones, en muchos casos de manera intensiva, lo
que puede implicar una interferencia sería en el día a día y en su
desarrollo personal. Las tasas de victimización encontradas
(sensiblemente mayores que las que recogen las estadísticas oficiales)
así lo indican. Un análisis detenido de los datos además de romper
algunos mitos, van a ser fundamentales para diseñar las nuevas Políticas
de prevención. La lucha contra el acoso escolar y el Ciberacoso debe
ser una prioridad.





