
Me llamo Ahmed, soy huérfano palestino, tengo 11 años.
Antes de nada agradecer a la pluma del amigo Manuel, que pondrá negro sobre blanco mis palabras, mis sentimientos.
He perdido a toda mi familia, toda, padre, madre ambos abuelos, abuelas, y a mis 4 hermanas.
Vivo, sobrevivo en las ruinas de Deir al balah, antes de la destrucción era un hermoso pueblo pesquero, por parte de madre mis abuelos eran pescadores, por parte de padre comerciantes, teníamos unos terrenos de hermosas palmeras productoras de ricos frutos, rojizos dátiles, muy, muy ricos. En el año 2.000 el ejército judío, cortó más de 3.500 palmeras, nunca entendí ese odio de robarnos la poca riqueza de la que malamente sobrevivíamos.
Con lo poco éramos felices, jugábamos en la playa, nos bañábamos en las azules aguas mediterráneas, teníamos en la ciudad unas 85 escuelas, hoy no tenemos ninguna, ni hospitales, no tenemos nada, excepto destrucción, hambre, cenizas y fuego
A día de hoy solo tengo una amiga Laila, ella también está sola perdió a toda su familia.
Ayer toda la noche llorando, ella no puede vivir sin las abuelitas, yo también estoy solo, no pude ayudarla, así que le ayude a llorar y lloramos los dos juntos, las lágrimas corrían por los labios, la única agua que bebimos. Amiguitas mías de 10 años tienen que hacer de mamá de los menores,, están solos, desamparados
No comprendo tanta maldad, bombardear, escuelas, hospitales, barrios humildes de campesinos y pescadores.
Esta maldad ya viene de la segunda intifada, hace unos 25 años, lo recuerdo de las veces que mi abuelo Yasser, me lo contaba.
Mi abuelo decía que el peor veneno es el odio, envenena todo, envenena la vida. Echo en falta la escuela y jugar con mis amigos, también los profesores, el mejor Dalil, me quería, era muy cariñoso, no regañaba.
Dentro de 10 años, espero juntarme con otros huérfanos y espero vengar mi familia, vengare, la destrucción de nuestros huertos, la barca de mi abuelo, pagaran el dolor de dejarme sin familia, vengare el dolor de Leila, la muerte de mis amigos de escuela, la muerte de mi profesor Dalil.
Procurare no entregarme, seguir viviendo para que la venganza sea justa, sea eterna, todo el tiempo que dios me de vida.
Esto no es una guerra, quieren quitarnos la patria, esta ciudad existe desde antes de nacer Jesucristo, y hoy nos quieren robar la tierra, el país, así llevan años y años robándonos trocitos de patria, dejarnos no solo huérfanos de familia sino de patria, no habrá pasaporte que indique nuestro origen, seremos apátridas.
Ya hace años empezaron robando nuestra tierra para ocuparla ellos, en el año 1948, el buque Éxodo y el Negbah, y ocuparon Palestina, y hoy nada queda de aquello, toda la tierra fue ocupada, robada.
Solo deseo vivir, para vengar mi sangre



