“Responsabilidad institucional”. José Castro López

07 Abril 2025

Miembros del Gobierno -y otros políticos- pierden el control verbal con frecuencia y lo
grave es que no lo hacen con promesas más o menos difusas, como en las campañas
electorales, sino cuestionando preceptos fundamentales del ordenamiento jurídico.
Dos ejemplos. La ministra portavoz se situó en una posición de “rebeldía
constitucional” -una más- cuando dijo que el Ejecutivo no presenta las Presupuestos si
no cuenta con votos para sacarlos adelante para “no hacer perder el tiempo al Congreso
y a los ciudadanos”. La Constitución es clara: “el Gobierno deberá presentar ante el
Congreso de los Diputados los Presupuestos Generales del Estado al menos tres meses
antes de la expiración del año anterior”.
Por tanto, lo primero que debe hacer el Gobierno para cumplir el mandato constitucional
es presentar las cuentas públicas para su debate y votación en las Cortes donde se
negocian, pactan, aprueban o rechazan. La portavoz del Gobierno o el Gobierno mismo
no pueden hurtar ese debate en el Parlamento.
El segundo ejemplo es de la vicepresidenta Montero que dinamitó la presunción de
inocencia, un principio básico en los códigos internacionales y en nuestra Constitución.
Calificó de vergüenza que se priorice la presunción de inocencia sobre “el testimonio de
mujeres jóvenes, valientes que deciden denunciar a los poderosos, a los famosos”. ¿Fue
un calentón verbal o forma parte de su ofensiva contra la Justicia y los jueces? En este
caso, arremetió contra un tribunal formado por un hombre y tres mujeres, dos
“progresistas” y una, la ponente, experta en cuestiones de Igualdad.
De hecho, la verborrea de la ministra llegó a unir a todas las asociaciones de jueces y al
Consejo General del Poder Judicial que piden “responsabilidad institucional”. Sus
palabras, además de socavar un derecho fundamental, erosionan el respeto y la
confianza en el sistema judicial, que seguramente es lo que buscaba. Debilitar la
presunción de inocencia es abrir la puerta a arbitrariedades e injusticias.
Dicho esto, sorprende que los asistentes al mitin de Jaén, donde la ministra se explayó,
aplaudieran con tanto entusiasmo. ¿No habría en la sala juristas o gente con los
conocimientos básicos que da la lectura de la Constitución como para avergonzarse del
bajo nivel o de la mala intención de la vicepresidenta? Sorprende también que, para
justificarse, culpara al PP de la mala interpretación de sus palabras, tan claras que no
necesitan exégetas, imposible tergiversarlas.
En una democracia normal (Alemania, Portugal, Francia, Reino Unido…) una
vicepresidenta o cualquier cargo público que cuestionara un principio constitucional
tendría que dimitir o sería cesada. Pero en España asistimos impasibles a la erosión de
la democracia viendo como miembros del Gobierno son agitadores contra el Estado de
Derecho y la Constitución.

Outros artigos

“El verdadero líder”. Alberto Barciela

​El viaje a España de Robert Prevost, convertido en el Papa León XIV por decisión de un concilio, ha trascendido la mera visita institucional para transformarse en un acontecimiento del espíritu. En Madrid, como lo hará en Barcelona y Canarias, ha emergido con nitidez...

+

“Prioiridade nacional, onde e con quen?-“. Antón Luaces

Dicir "os españois primeiro" é o equivalente a poñer en determinadas bocas citas indebidas e nas mans desas persoas a chave que só abre portas a moi concretos españois que, dende as opcións de VOX e outros partidos das súas  características, constatan que se...

+

“Leire”. Xulio Xiz

Hai tempo que quería escribirlle a Leire, e funo deixando pero de hoxe non pasa. Pode parecer que lle escribo á Leire Díez que anda na boca de todos, pero prefiro outra ben mais inocente.Certo que hai tempo busquei no organigrama de Correos quen tiña autoridade no...

+

Publicidade

Revista en papel

Opinión

«Eu non quería morrer alá». Xosé Antonio López Silva

«Eu non quería morrer alá». Xosé Antonio López Silva

Bastou a aparición dunha palabra —hantavirus— para que regresasen de súpeto ao eido público os medos da COVID: os rumores, a procura de culpables, o instinto de autopreservación, a tendencia inquietante a deshumanizar. Ás veces semella esquecerse que todos os enfermos...