
Este año, es tanto lo que pienso en padre, que he decido comer con los pobres, con los que Robert Kennedy llamaba los desheredados de la fortuna, esperaba encontrarme, a personas descarriadas, gentes sin hogar, a paupérrimos, personas escuálidas, eso es lo que esperaba, quería vivir un rato con ellos, escucharles, entenderles, comprenderles, conocer su causas.
No estaría gratis, pagaría el precio de un menú en restaurante.
Entro, una joven con bata blanca me da un número, paso a la siguiente señora, me pide una tarjeta, ¿Cuál tarjeta? Le enseño 10 €, me dice ¿tiene usted tarjeta? No, no tengo nada,
Pues entonces no puede comer aquí si no tiene tarjeta. Abreviando.
Nada, absolutamente nada de lo que me esperaba, absolutamente nada era real, vi gentes bien vestidas, personas, limpias, gentes agradables, bien presentables, limpias, algún estudiante, a mi vista entre entrar y salir unas cien personas, 100, muchas más durante el tiempo que dura la comida.
Ser sociólogo ayuda mucho a la psicología, entonces me pondo a razonar.
Visto lo visto, hay muchas personas que su salario, su pensión, sus ingresos no son bastantes para poder vivir, sea la paga que sea que reciban, no les alcanza para sus gastos reales, pueden pagar la vivienda, agua, luz, algún café, digo alguna cervecita porque lo he visto y hablado con él.
Esta es la España real, no la que nos cuentan por televisión, gentes que trabajan pero su salario no le permite vivir decentemente. Los políticos, que viven de tus impuestos, ellos no tiene ese problema, ellos si pueden vivir, a costa de tu malvivir.
Hay una España oculta, que no es la que podamos vivir, que esta también es jodida.
En líneas generales, no se puede estirar el pie, más de la manta.
Mi realidad, con la entrada de mil quinientos euros, una familia no puede vivir, tiene que trabajar los dos cónyuges.
Ahorrar cada quien para lo que sea menester, pero pronto un empaste, un arreglo de tejado, una ropa que esta ya no aguanta, los seguros del hogar.
No solo es ganar sino ahorrar, que el mes tiene muchos días. Y así fue mi experiencia y así la cuento.
La familia, es como la raíz de un árbol, hay que cuidar lo que amamos, hay que ser recíprocos.
Amar a quien nos ama, no es amar, sino corresponder.
Al fin y al cabo, esto ya lo sabéis, pero os lo cuento, experiencias como estas he tenido varias, pero en fin, eso.
Ya hay un español que quiere
vivir y a vivir empieza,
entre una España que muere
y otra España que bosteza.
Españolito que vienes
al mundo te guarde Dios.
Una de las dos Españas
ha de helarte el corazón.
A Machado.
Que el año que llega, os llene de Felicidad.
NOTA, Quisiera un mundo estéril de lágrimas



