
Auto engaño para ser feliz, de esa manera.
Son las 04,00 am viene a mi mente este recuerdo, podría esperar a las 8 de la mañana, para plasmar negro sobre blanco estos recuerdos, pero los sentimientos no serían los mismos,
Quiero vivir con vosotras esta emoción, estas vivencias.
Allí lejos de la tierra, estas solo y luchas por ser feliz. Vas al mercado y compras unos mejillones de Nueva Zelanda, similares a los gallegos, en principio la diferencia en que el Balanus opuesto al Umbo, esa semicircunferencia tiene un color verdoso.
Cocinados con laurel, presto a disfrutar mientras suena la voz de Juan Pardo, con su canción Galicia.
“Miña terra das saudades
cando xa non teña vida
quero que me leven onda ti me podas apertar
miña terra queridiña
miña nai nosa Galicia.”
Te intentas trasladar a Galicia de forma falsa, así de esta manera, pero esos mejillones son nefastos, se meten entre los dientes te estropean el recuerdo.
Los mejillones rompen el recuerdo.
Pero tú lo intentas, quieres vivir los recuerdos,
La cinta del casete gira y gira,
Como giran los recuerdos.
“Este vaixe e aquel vaise e todos, todos se van;
Galicia sen homes quedas que ten poidan traballar.
Tes en cambio, orfos e orfas, tes campos de soidade, e nais que non teñen fillos, E fillos que non ten pais.
E tes corazóns que sufren longas ausencias mortás,
Viúdas de vivos e mortos que ninguén consolará.”
ROSALÍA DE CASTRO.
Entonces crees que llueve en casa, goteras, o un grifo abierto, pero no, la realidad es que eres tú, tú que te convertiste en nube preñada de agua, cae a tus labios, la bebes en silencio contenido, es salada, tu corazón palpita.
¡Maldita sea! Rompes el silencio, y te culpas a ti mismo,
Galicia tan cerca y tan lejos.



