Señalan los expertos en violencia machista que en España, cada día, se
producen más de un millar de agresiones y abusos sexuales contra las
mujeres, que no se denuncian por parte de las víctimas. Quizás sea por
miedo, por verguenza o porque no creen en el sistema policial y judicial.
Los agresores sexuales, generalmente, son psicópatas y mantienen una
doble moral, la privada y la pública. Los acosadores no entienden de
ideologías, de profesiones, de titulaciones académicas ni de estatus social o
económico. Todos podemos ser, en potencia, acosadores y agresores
sexuales. El problema está en la prevención y la protección hacia las
víctimas así como la necesaria educación para muchos “machipirulos”.
En España, como en otros muchos países, continúa latente el machismo
y el patriarcado. Los que ya tenemos una cierta edad hemos visto
demasiadas situaciones, acciones y actitudes, por parte de personajes
“machistas, psicópatas, egocéntricos y narcisistas” que se creen con
derecho a tomarse atribuciones hacia las mujeres en contra de su voluntad,
como si fuese algo normal e inherente a la naturaleza humana.
Todos conocemos algún caso de acoso sexual, por parte de encargados,
supervisores o responsables empresariales, hacia las mujeres trabajadoras
de algunos de sus centros de trabajo, utilizando su condición de poder. La
dificultad para denunciar está en poder demostrarlo y tener pruebas, ya que
si tenemos conocimiento de ello es por parte de manifestaciones de las
propias víctimas, que además se encuentran paralizadas con sentimientos
de culpa, vergüenza y miedo.
“Desde la ventana”. Mario Clavell
En este martes laborable miro desde mi ventana de trabajo el valle del Sarela, monte Pedroso detrás, los cultivos agostados debajo, el barrio de Casa Novas y la Casa del Presidente. Nubes de otoño y algunas gaviotas que planean. Chopos y plátanos amarillean en este...



