Mi amiga tiene un currículum vitae impresiónate, así se lo dicen los directivos donde se presenta candidata a un puesto de trabajo
El problema es que hay un hueco de 5 años sin cubrir, que fue el tiempo que se dedico a sus dos hijos.
Todos le preguntan por ese tiempo, a lo que ella responde, a cuidar la familia.
Bien te informaremos más tarde, más tarde, que ni respuesta recibe.
A veces en la entrevista le dicen, 5 años fuera del merco de trabajo, ella guarda silencio.
Mi amiga no es consciente de todo lo que ha gestionado y aprendido en esos 5 años.
Así que yo le modifico su currículum, añadiendo su experiencia adquirida en esos cinco años.
Ser madre desarrolla una serie de competencias valiosas que puedes destacar en un CV, como:
Gestión del tiempo: Capacidad para equilibrar múltiples responsabilidades y tareas.

Resolución de problemas: Encontrar soluciones rápidas y creativas a problemas diarios.
Liderazgo: Dirigir y guiar a otros, inspirando confianza y proporcionando apoyo.
Multitarea: Manejar diferentes actividades simultáneamente sin perder el enfoque.
Comunicación efectiva: Habilidad para transmitir ideas claras y negociar en situaciones complejas.
Empatía y escucha activa: Capacidad para entender y responder a las necesidades de los demás.
Organización: Planificación y estructura de tareas diarias y a largo plazo.
Paciencia y resiliencia: Manejo del estrés y persistencia en situaciones difíciles.
Adaptabilidad: Flexibilidad para ajustarse a cambios inesperados o nuevas situaciones.
Trabajo en equipo: Colaboración con otras personas para lograr objetivos comunes.
Estas habilidades pueden ser transferibles y útiles en muchos contextos laborales.
Así que ahora es ella quien determina a dónde quiere entrar a formar parte del mercado de trabajo, ahora se la rifan y es ella quien decide.
Porque las cualidades, la experiencia de una madre, no se adquieren en la universidad.
“Sólo se ve bien con el corazón; lo esencial es invisible a los ojos”. El Principito



