Bombilla funcional, bombilla intermitente, bombilla fundida.
Esa bombilla azul que da luz blanca, pura, perfecta que ayuda al buen leer, son personas como el sol, no solo iluminan, dan calor, o como la luna llena que en la noche, traza de luz el camino sobre el mar.
Otras son intermitentes, depende del día o de las noticias del informativo, les dices hace un día preciso, y la respuesta es, mañana llueve.
Luisa pario una hermosa niña,
Respuesta, murió Anselmo
Voy a hacer esto, no te moleste ya lo hicieron otros, no funciona, es difícil, deja estar no te compliques. ¿Los conocéis?
Otros elementos son como la bombilla fundida, ná, no es ná, ni chichi ni limoná.
Las emisoras de radio, transmiten en frecuencia, ejemplo 93 MHz para escucharla tienes que poner el dial de la radio en esa frecuencia, o de lo contrario no escucharas nada.
Pues así son algunos, andan por la vida con frecuencia equivocada, consecuentemente no se entran de nada, así pues nada transmiten.
Cuando una persona no está dispuesta, si fuese menester, a cambiar de opinión, no puede haber dialogo, si ya de antemano esta todo decidido-
Cuanto más tonto e ignaro es uno, más fuerte, más seguro esta de sus convicciones.
El problema radica en cuando la fuente de su información, léase prensa o canal de tv, u otro medio, dice algo diferente no controlado.
Quienes sigue a Pedro Sánchez, o peor aún quienes siguen o escuchan a la vicepresidenta, María Jesús Montero, la mentira defendida por la mañana, pasa a estar caduca, y a la tarde manifiesta una mentira superior, diferente a la mentira matutina.
Cambiar de opinión, ocurre cuando cambian los elementos, pero con una situación idéntica, no es cambiar de opinión es llana y simplemente mentir.
La bombilla fundida adorna y no causa problemas no esperas que encienda y te deje con las vergüenzas al aire, estas bombillas son las que mejor sirve a un gobierno corrupto, e inoperante.
En el cuento de hadas del danés Hans Christian Andersen “El rey desnudo”, un niño grita el rey está desnudo. Reconociendo lo que los demás intentan ignorar, solo la inocencia del niño, libre del peligro que pudiera ocurrirle, vio la realidad.
Como dice el diario The Economist, Pedro Sánchez, no tiene militantes, tiene un club de fans.



