En una reunión con los parlamentarios socialistas, el presidente del Gobierno español anunció que la democracia está en peligro por la actuación de los medios de comunicación y que va a tomar medidas
para salvarla. Ningún español era consciente de ello hasta ese momento.
Sería necesario saber si el jefe del Ejecutivo español se refiere a la democracia como concepto; a la democracia en los países del mundo, en los países europeos, o en la misma España.
Si se refiere al concepto, no parece que esté en peligro por las informaciones de la Prensa, ya que “Sin Prensa no hay democracia” como dice el grito de las asociaciones de profesionales españolas.
Si está pensando en los países del mundo en general, efectivamente, hay países en los que peligra o no se admite la democracia, pero no precisamente por los medios de comunicación sino por sus regímenes políticos. Si se refiere a la Unión Europea, las autoridades han detectado intentos de destrucción, pero por
iniciativa de Rusia y sus satélites, aunque no por los medios de comunicación sino por otros sistemas de influencia en la sociedad.
En el caso, más probable, de que esté refiriéndose a que la democracia que está en peligro es la de España y que él debe salvarla, no puede culpar de ello a los Medios de Comunicación, ni a los profesionales, ni a la difusión digital, ni a las noticias que publican. Los Medios son precisamente los garantes de la Democracia, de los contrapesos del Poder, de informar a los ciudadanos de las cosas que los poderes públicos no quieren que
se publiquen.
La defensa de la democracia se consigue fortaleciendo los poderes del Estado, el Legislativo en primer lugar, donde el Gobierno tiene que rendir cuentas, donde debe informar, donde debe contrastar.
Respetar y hacer respetar al Judicial, promover y defender su independencia, base fundamental de la organización social española. No desprestigiarla cuando les afecta a los políticos o a sus familiares, si no acudiendo siempre a los mecanismos judiciales para dirimir las discrepancias.
Se defiende la democracia, fortaleciendo la independencia de las instituciones que deben ser autónomas: Tribunal Constitucional, Banco de España, Instituto Nacional de Estadística, Tribunal de Cuentas, Centros de Investigaciones Científicas…
La democracia se fortalece dejando a los Medios de Comunicación que ejerzan la libertad de expresión, la libertad de prensa y de comunicación en general. La mejor ley de Información es la que no existe. Cuando un gobernante pone la mano sobre ellos está poniendo el peligro la democracia de su país.
El presidente español citó el artículo 20 de la Constitución para justificar su intención de lograr que la información publicada sea veraz. Y es cierto que eso dice la Constitución, defiende el derecho a “comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión”. Pero es justamente en sentido contrario al que intenta utilizar el presidente del Consejo de Ministros español. Lo que garantiza la Constitución es el derecho a que los Poderes del Estado no ofrezcan a los ciudadanos informaciones falsas, no
veraces. Evidentemente, el texto constitucional no pretende en ningún momento que el Gobierno sea quien decida cual es la información veraz y cual no lo es. Y mucho menos que el Gobierno pongan en funcionamiento unos mecanismos para filtrar las noticias que se publican.
Porque la Constitución dice en el mismo artículo, en su primer punto, que “Se reconocen y protegen los derechos a) A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción.
Todo que lo quiera limitar, modular, orientar, modificar, suavizar, edulcorar o distorsionar la información y la verdad es una peligro para la democracia.



