
Se dice de Albert Einstein
Se dice que un día en clase escribió la tabla de multiplicar, dos por una es dos y así siguientes, dos por nueve dieciocho, y luego dos por diez veintiuno.
Ahí todos los alumnos rieron, por el supuesto error cometido.
Lo que quería mostrar es que acertando 9 veces nadie le felicitó, pero fallando una todos se ríen.
No sé si la anécdota es real o ficticia.
El hecho si es real, eso le pasa a ti a mí y a cualquiera, tienes 9 aciertos, fallas en algo simple y te crucifican,
Haces 20 favores y se creen que tienes la obligación de seguir eternamente haciendo favores, puedas o no.
Ayer comentábamos en la mesa, das unas monedas, o pagas el almuerzo a un escuálido, y luego ya se vuelve un cotidiano, se creen que estas en la obligación de dar esa ayuda constantemente.
Tristemente solo se habla bien (líneas generales) cuando mueres, parece, no saben que por hablar bien de uno no te van a caer los dientes, es más el hablar bien, el dar reconocimiento, dar méritos a quien los tiene es saludable.
Ese relajamiento, esa paz interior que se manifiesta en el reconocimiento de méritos ajenos, que no roba los propios si se tuvieran o tuviesen, esa armonía, esa conciliación con uno, baja la presión arterial.
Hay programas de televisión, que llamas al programa para hablar bien de la víctima descuartizada y no te dejan, no te pasan a antena, viven de las miserias ajenas.
Una diferencia del humano, líneas generales, con los perros, es que he visto un señor tirarse al rio a nadar y los perros se echaron tras él para salvarle, no entendieron que era un juego, también hay humanos que se tiran para salvarte.
Nunca he visto que los ciervos de aquí, fueran a los de allí, para hacer guerras entre ellos, o los gorriones de mi pueblo a pelear con los del pueblo vecino.
Todo en la vida tiene su anverso y su reverso.
No conozco el %, pero tener estudios universitarios, no es garantía de tener buena educación.
Conozco personas que entraron en la Universidad, pero la Universidad no entró en ellos.



