Al coche cada x tiempo lo llevamos al taller, para darle manteniendo, cambio de aceite, presión de ruedas y un largo etc.
Ese mismo manteniendo, esa misma atención debiéramos tener con la familia, los amigos los conocidos, los compañeros de faenas.
Cuando vamos a la aldea, siempre las maletas regresan más llenas de lo que fueron.
Y casi siempre nos olvidamos de algo a pesar de revisarla, que no falte nada, bajan las maletas de la aldea, con fruta para los niños, algunos chorizos, unos queso y grelos, la maleta subió con ropa de verano y alguna chaquetita de primavera por si acaso.
Pero todos se han olvidado de poner en la maleta una tarrina llena de besos y abrazos para repartir a quien tanto tiempo no vemos y ellos sufren la espera, en el conocimiento de una tristeza, una profunda tristeza, pues recibir a hijos y nitos en verano significa su falta de poder adquisitivo para veranear en la costa como es habitual.
A la familia, a los amigos hay que cuidarlos, son como las plantas si no le hechas agua, se marchitan, y las personas son más sensibles que las plantas.
No basta, no es suficiente que los recuerdes el 1 de noviembre.
Gracias tiene que ser más que una palabra, tiene que ser un acto, una muestra, algo palpable, con el tiempo podremos olvidar las palabras, pero nunca olvidaremos la intencionalidad, el mensaje, el sentimiento de esa palabra, nunca olvidaremos, la emoción.Como nos ha hecho sentir.
Vayas a donde vayas, no olvides poner en la maleta un ramillete de besos y abrazos



