Que no daría yo por traerte de vuelta.
Que no daría yo, por beber una lagrima tuya, pues el dolor compartido es menos dolor.
Que no daría yo, por ser niño, y sentir el calor de una madre.
Que no daría yo, porque el hombre más fuerte e inteligente del mundo me levantase en sus brazos hasta tocar las estrellas.
Que no daría yo, por conocer a los poetas que amo,
Que no daría yo, por decirle a los finados profesores, os he superado con creces, vuestra violencia ha sido estéril.
Que no daría yo, porque la luz de tus ojos nunca se apagase.
Que no daría, por garantizar vuestro incierto futuro.
Que no daría yo, que la muerte fuese un bello sueño, amarte más allá del tiempo y darte los besos que en vida no puede darte.
Que no daría yo, por vivir un tiempo, con la mejor infancia que puede tener un niño,
Que no daría yo, abuelo por escuchar tus inciertas batallas en mares lejanos que nunca existieron
Que no daría yo, por no ser huérfano de padre, madre, abuelos y gentes que amo.
Amar a quien nos ama, no es amar sino corresponder, dijo un día el poeta.
Que no daría yo, para que mi pluma fuese un altavoz, que gritase al mundo mis deseos de noble Poeta y escuchar su eco.
Que no daría yo, querido y deseado nonato por abrazarte en tus caídas, mi presencia te ayudaría a volar, estar a tu lado para tan solo vigilar tu vuelo, hablar con el viento amigo para que nunca te diese de frente.
Que no daría yo, para hacer mis sueños realidad.
Que no daría yo, para vivir en el mundo de los sueños, la noche eterna, en ese lugar donde se camina sin pisar el suelo, se puede leer en el rostro lo que la historia ha escrito y besar la historia de la gente que ame.Que no daría yo.



