La historia se repite.
Sea en las costas de Argentina, las aguas de Terranova o el Gran Sol, el mar es un gran cementerio.
La mar que da vida y sustento, el mar, sea Neptuno o Poseidón, reclama vidas.
Todos los años, sea verano o invierno, Galicia tierra de mar y campo.
Rosalía de Castro gran poetisa, se preguntaba si la gaita gallega, canta o llora.
Hoy como ayer y tal vez mañana, Galicia llorará, lo describía muy bien en su poema nuestra Rosalía.
Éste vaise i aquél vaise,
e todos, todos se van.
Galicia, sin homes quedas
que te poidan traballar.
Tes, en cambio, orfos e orfas
e campos de soledad,
e nais que non teñen fillos
e fillos que non tén pais.
E tes corazóns que sufren
longas ausencias mortás,
viudas de vivos e mortos
que ninguén consolará.
Siempre pensé en mi mundo ilusorio, que debiera haber una ley que prohibiera a los niños y niñas ser huérfanos, sea padre o madre, ambos son necesarios para la normal vida, crecimiento de la infancia.
Es un dolor cruel, inhumano, privarles del derecho a la felicidad.
La península del Barbanza, por una cara la ría de Arosa por la otra el Atlántico y entre ambas, campesinos, labradores, ganaderos, cada día a menos, en este mundo sin sentido.
De una manera u otra, todos tenemos por quien llorar.
Por quién doblan las campanas. Su autor, Ernest Hemingway, Se preguntaba
Las campanas doblan por nosotros



