
Cuando el Payaso llora.
A punto de salir a pista, tras las cortinas, los últimos minutos, la tele habla de los niños asesinados en Gaza, el bombardeo cruento del Hospital en Ucrania, tanta muerte inocente.
Al payaso le cae una lagrima, recorre su mejilla dejando limpio el camino en su recorrer, por su cara blanca, se come la crema.
Le comento, es terrible tanta muerte injusta, tanta vida robada tanto dolor gratuito.
Se escucha tras la cortina el aplauso de los niños esperando a los payasos.
El me responde no hay derecho a tanta injusticia.
Le digo, así es difícil salir a pista.
Si, es difícil, muy difícil, sobre tofo cuando tienes a tu nieto en el Hospital, tenemos que beber estas lagrimas de dolor, hoy como ayer, tragar tanta lagrimas a veces innecesaria, tal vez cause ulceras, la vida es injusta.
Se retoca las pinturas de su rostro un poco dañadas, por esas lágrimas de dolor, no son niños lejanos, desconocidos, ausentes, no, es su propio nieto que está en el hospital.
Cómo salir a pista, y hacer reír, en estas condiciones, le digo.
Hoy será un día especial, muy especial, en cada niño que vea entre el público estará mi nieto, es a él a quien haré reír, es a él a quien regalaré las sonrisas, cada niño será mi nieto solo así viviendo el engaño podre actuar y hacer reír, los payasos estamos para dar felicidad, ya la realidad de la vida se encargara de su dolor, lo mío es crear un momento de felicidad de alegría compartida, los niños no tiene derecho llorar, ya si eso, cuando les llegue el día.
Y así con sus zapatones rojos, su cara recompuesta, su peluca y su nariz roja, sale a pista, los niños en pie aplauden, gritan, se ríen, se ríen mientras el corazón del payaso llora, pero el corazón mudo guarda silencio.
¿Quién sabe, quien conoce el dolor del payaso?



