“Concellos deudores”. José Castro López

26 Xullo 2024

Se cumplió el primer aniversario de las corporaciones locales y en este tiempo solo se
produjeron cambios en las alcaldías de seis municipios gallegos: una moción de censura
en O Irixo y los demás relevos fueron debidos a “ascensos políticos” de los regidores,
casos de Lugo, Cervo y A Estrada, y a dimisiones por motivos de salud o cansancio del
titular. La primera conclusión de un año de gobierno municipal es que los concellos
funcionan bien, sin grandes desacuerdos. Es una de sus fortalezas.
Por contra, varios concellos, sobre todo los de las ciudades, arrastran dos debilidades
debidas a negligencias o mala gestión: las deudas con los proveedores y los retrasos en
la concesión de licencias.
Las deudas a los que les prestan servicios es una noticia periódica en los medios y afecta
a todas las ciudades que liquidan las facturas siempre fuera del plazo fijado por la ley.
Ahí van unos ejemplos.
Los concellos de la provincia de A Coruña adeudan 73,2 millones en facturas sin
liquidar -cifra del mes de junio- y los proveedores están con el agua al cuello por los
impagos. De este volumen de deuda, 17,26 millones corresponden al concello de
Santiago que tiene la honra de ser el municipio gallego en el que las facturas sin pagar
alcanzan el mayor importe, superando claramente a las demás ciudades gallegas. Su
interventor acaba de pedir que el Concello mejore la gestión de pagos y revierta la
morosidad.
Da la impresión que alcaldes y ediles de los concellos deudores no conocen las
tribulaciones de la mayoría de las empresas y autónomos que les prestan sus servicios,
que se quejan con razón. “Llevamos meses sin cobrar y no sabemos si llegaremos al
verano, siempre dicen que el pago de las facturas irá al pleno, pero por una causa u otra
no va”, decía hace dos meses un autónomo que recogía el sentir de muchas pequeñas
empresas y colegas pendientes de cobrar facturas que les adeudan. Las consecuencias
son “la imposibilidad de hacer las inversiones que teníamos previstas… A algunos
proveedores nos supone un 70 u 80% de la facturación y estamos a punto de cerrar con
la consiguiente pérdida de empleos…”.
Los proveedores merecen respeto, ellos entregan su trabajo para que los concellos
solucionen las necesidades de la gente. Viven de su oficio, crean empleo para mantener
familias y generan riqueza para la sociedad. Pagarles en tiempo y forma es de justicia
porque para ellos una deuda 10 o 15 mil euros es tan insoportable que puede abocarles
al cierre de su actividad.
De modo que, señores alcaldes, en paralelo a la humanización de calles, al cuidado de
jardines o la organización de eventos para su lucimiento, ¡paguen a los proveedores!
Ganaron el dinero trabajando y su trabajo debe ser retribuido.
Queda para otro día comentar otra debilidad: el retraso de las licencias municipales y
sus consecuencias.

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