
Culpables, por acción u omisión.
Esta es la gran desgracia del país.
Él la ama, ella le corresponde, quieren casarse y formar familia, igual a sus ancestros, tal como ayer.
El paupérrimo salario, superior al mínimo, ella eso inentendible, de fijo discontinuo, que es como decir el blanco negro o el don de la ubiquidad.
Ella sueña, desde jovencita ir de blanco a la iglesia, es su sueño, su esperanza, pero eso cuesta por lo bajito unos 20.000 €.
Viven con miedo al mañana.
Los pajarillos construyen nidos, ellos no pueden, lo máximo un triste alquiler, que les merma sus ingresos.
A veces en la noche sueñan, que son felices, luego cuando Lorenzo sale allá por el horizonte, una bofetada, una fría bofetada les despierta de sus felices sueños.
Al fin pueden encontrar un modesto pisito de alquiler, donde amarse tímidamente, frenan su felicidad, la duda les atormenta, quieran tener prole, pero, siempre ese pero.
Los padres, padre y madre, de ambos, les observan con dolor contenido, ellos han podido formar familia, adquirir una casa, que luego convirtieron en hogar y miran con dolor a sus retoños en la imposibilidad, a sabiendas que sus descendientes en lugar de tener una vida mejor, el mundo evoluciona, pero no para la juventud, que evolución es esa.
Y mientras tanto los políticos, y tú más, prometen mejoras, que esto va a cambiar, va a mejorar, y ciertamente si mejora, pero solo para los elegidos en la papeleta, que los pobres sumisos votaran.
Observa la realidad, todos, todas a quienes tú votaste han mejorado sus vidas, mira en que trabajaban antes, observa como vivían y mira como están ahora 4 años después.
Vivian a la intemperie, ahora con casa y familia numerosa, vestían de mercadillos, ahora modelitos de marca, ciertamente la vida ha mejorado, pero para ellos.
Y así está el país, se juntan como pueden, cada quien se busca la vida, o los ingresos son pequeños o los meses tiene muchos días.
Por que extenderme mas si ya todos, y mas que todos, todas sabemos lo que hay.
Si el barco se hunde no será culpa del marinero, habiendo capitán. Pero el marinero es responsable de elegir a ese capitán.
Pues si, tu dolor es mi dolor, cada dedo puede tocar la tecla que quiera, pero todos forman la mano y la mano es mía y me duele.



