En los últimos días, el Gobierno de coalición del PSOE y Sumar está pasando por su peor momento de desacuerdos y discrepancias legislativas que no parece que vayan a tener fin en el corto plazo. Es más, parecer un mal progresista y progresivo.
La falta de acuerdos en el seno del Consejo de Ministros sobre propuestas legislativas internas y decisiones gubernamentales de política internacional, pone de manifiesto una coalición muy enfrentada. Existen claros indicios de casi ruptura entre los dos equipos que se reúnen en sus 22 sillas en la mesa del Gobierno.
Cada vez con más frecuencia, los ministros se ven obligados a diferenciar entre lo que piensa, o decide, la parte socialista del Gobierno y lo que piensa la parte de Sumar en el Gabinete. Unos no están de acuerdo con lo que manifiestan los otros. El equipo de Yolanda Diaz calla en la mesa del Consejo de Ministros o apoya iniciativas de los socialistas, pero en el Parlamento votan en sentido
contrario. Por menos razones rompieron otros Gabinetes europeos.
Esto ha sucedido con el proyecto de Ley sobre la prostitución, lo iban a hacer con la Ley de Vivienda, sino la hubiera retirado la parte socialista. No ha podido sacar los Presupuestos Generales del Estado para 2024 por desacuerdos dentro y fuera de la coalición.
En una decisión sin precedentes, el presidente del Gobierno de España decide que en el 24 no va a haber Presupuestos Generales del Estado. Lo mismo ha sucedido con la decisión sobre política exterior, Marruecos, Israel, Argentina. División también en la ayuda a Ucrania para que pueda defenderse de la agresión Rusa.
Además, aunque existiera un buen ambiente de conexión entre los ministros coaligados, al Gobierno también le resulta imprescindible el apoyo de los grupos del bloque de la investidura de Pedro Sánchez. Sin ellos no puede sacar ninguna iniciativa adelante. Pues estos grupos ahora están el clara discrepancia con el investido y con su equipo. Y por si esto fuera poco, acaban apoyando propuestas del Grupo Popular.
El equilibrio parlamentario en el que debe moverse Pedro Sánchez, y el equipo que capitanea Félix Bolaños, es cada día más inestable, menos sólido, menos compacto. No resulta nada cómodo ni efectivo que un Gobierno tenga que negociar cada iniciativa con un número elevado de grupos dispares e imprescindibles. Cualquier deserción o abandono puede arruinar la iniciativa, el proyecto o la decisión que deba ser aprobada en el Congreso.
Y en esta situación, ya surgen gritos de los portavoces gubernamentales reclamándole al Partido Popular más responsabilidad para sacar al sector socialista del Gobierno del atolladero en que le dejan sus socios. Es un quiebro mental, parlamentario y político un poco absurdo. No existe ni una razón para que los populares resuelvan los problemas que tiene Pedro Sánchez con el conglomerado de grupos que le invistieron sin haber ganado las elecciones.
Debe recordar que el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le advirtió con toda claridad que no contara con ellos cuando le fallaran los socios nacionalistas. Lo hizo en dos ocasiones, públicamente, en la tribuna del Congreso. No hay, por tanto, sorpresa. Es un problema de los confederados para la investidura y ellos deben solucionarlo, si pueden. Solo los irresponsables echan la culpa de sus errores y delitos a otros. Y el equipo de Sánchez se identifica con el esta afirmación.
“José María Fonseca Moretón, el vino como bandera y Galicia en el corazón”. Javier García Sánchez
Los caldos gallegos alcanzaron en él la máximadimensión mundial llegando a mercadosinsospechados. Solo a un genio como él se le pudo ocurrirconvocar un concurso de cartelismo para dar aconocer el caldo que contienen las botellas deTerras Gauda. De este modo evocaba a...



