
Todos los jóvenes con notas excelentes, todos los investigadores, -léase en femenino- todos pueden regresar a casa.
¿Cómo?
Señor presidente, tenemos otro Prestige.
Dios, que desastre.
El Prestige nos costo la friolera de 12.000 millones de dólares, este al ser mas pequeñito, nos costra 6.000 millones de dólares.
Bien, habra que hacer frente a ello, antes que las gentes se levanten, y peligre la continuidad del gobierno.
¿entonces disponemos de 6.000 millones de dólares?
Llama al ministro de economía, al de hacienda y al de relaciones con Europa.
Esto último no tenemos.
Es igual que vayan preparado los 6.000, de entrada urgente que pongan en la mesa la mitad, 3.000 millones de dólares.
Bien que regresen nuestros cerebros, que se formaron aquí, y dan beneficios allí.
Falsa alarma señor presidente, falsa alarma, no hay segundo Prestige, pero nuestros cerebros regresan a casa.
Invertirán aquí sus conocimientos, serán nuestras patentes, y no romperemos la unidad familiar, familias destrozadas a causa de la obligada emigración.
A veces, solo a veces, querer es poder.
Desde, Bruselas, Idaho o Santiago de Compostela continúan al más alto nivel en los campos de la química, las matemáticas o física.
Nanorrobots recorriendo nuestro organismo en busca de células cancerígenas a las que destruir. Parece ciencia ficción, pero Lourdes Marcano lo cree posible y por ello su proyecto es uno de los seleccionados para las Becas Leonardo de la Fundación BBVA



