
De muy niña recuerdo a mi madre mujer jovial allí donde las hubiera, en mi infancia fui una niña feliz, luego yace en mi memoria ver a mi madre en cama y a partir de ahí cierto día perderla.
Mi padre ejerció de padre y madre, hasta que un día entro una nueva mujer en casa.
Recuerdo una primera charla, las dos juntas en el porche de casa, ella me dijo tú tienes una mama en el cielo y yo no vengo a sustituirla, yo te recordare, reforzare tu memoria para que siempre la tengas presente, no vengo a robarte nada, solo ser tú amiga.
Ella me ayudaba a recordarla poniéndome videos, o juntas disfrutando fotos, me preguntaba, y yo le describía cada foto, cada momento
Pero
Pero cierto día me dijo: estoy pensando que si tu me eliges me gustaría ser tu segunda mama, puedes ser afortunada, todos los niños, tienen un papa y una mama, si tu quieres, tú puedes tener dos mamas, pero solo si tú me eliges.
Ese día fue uno de los más felices de mi vida, yo deseaba tener a ella por mamá.
En la coleguio de infancia teníamos libros de cuentos y un día le hable de Caperucita roja, y de Blanca nieves, ella me explico.
Son cuentos, que demuestran que en la vida hay gente buena y mala, te encontraras que habrá gente que desee tener tus coletas color trigo, o gozar de la vida, como tú, ser feliz con pequeñas cosas, o tener tú inventiva, como no podrán desearan que tú no lo tengas, así es la vida, igual que existe el día existe la noche.
Pero todo ello depende de ti, tú eliges allí donde quieres y con quien quieres estar, es bueno que lo sepas.
Un día en el parque en los columpios, jugando yo con otras niñas y niños, me dijo: Ya vas siendo mayor, eres una niña responsable, ¿te gustaría tener un hermanito o hermanita? Así tendrías en casa una compañía con quien compartir el tiempo, y me ayudarías a cuidarle, no estarías sola.
Llena de emoción dije, ¡sí, sí, sí! en lugar de muñecas de plástico tendría un ser vivo, un hermanito con quien compartir momentos, y yo sería la mayor.
Llegando navidad, recuerdo que mi padre me llamo para hacer juntos la carta a los Reyes Magos, lo primero que pedí fue un hermanito, su cara parecía un poema, me dijo, ¿eso es lo que quieres? le besé las dos mejillas y le dije, sí, eso lo primero que quiero, un hermanito o hermanita.
Los Reyes Magos, tardaron un poco en cumplir mis deseos.
Era, fui una niña muy feliz, tenia un papa, tenia un hermano y una hermana y, sobre todo, esa era mi riqueza tenía dos mamas.
Cuando marché de casa para la Universidad, recuerdo sus palabras.
Besándome, note una lagrima unía nuestros pómulos, bajito al oído me susurro, hija, gracias por elegirme como mamá.
Fui una niña rica, llena de amor, tenia lo que otros niños no tenían dos mamas, fui una niña feliz.
Moraleja, igual que plantamos y cuidamos tulipanes en el huerto, así también se planta y se cuida el amor.



