Alfredo Pérez Rubalcaba, el último líder socialista en responsabilidades del poder con
lo que podríamos definir como un certero sentido de Estado, dejó dicho en ocasión de
una jornada de reflexión previa a unos comicios generales, acaso con más interés
partidario que preocupación pública, un aserto que debiera resultar en todo caso
incontrovertible: “Los españoles no se merecen un Gobierno que les mienta”.
Que lo de la mentira y la política son viejos hermanos de sangre lo demuestra el
panfleto satírico de El arte de la mentira política (1712) una obra nacida de la
aportación colectiva del Club Scriblerus londinense pero en la que se ha querido ver
desde siempre la certera mano del médico y escritor de amplia cultura científica y
humanística John Arbuthrot, alusión que se toma aquí de prestado de un muy
recomendable artículo publicado días atrás por Jordi Soler en el que hasta hace un par
de lustros era un periódico de obligada referencia.
Parte la publicación inglesa del enunciado general de “pseudology”, seudología, que
sería la definición más certera que el autor encuentra para definir la mentira de la que
se valen los políticos para conseguir sus objetivos y que la RAE concreta como:
“trastorno mental que consiste en creer sucesos fantásticos como realmente
sucedidos” –acaso la más certera definición del comportamiento político de quien tan
impunemente, sin consecuencias negativas para sí mismo, elevó la mentira a las más
altas cimas de lo insólito; el actual presidente, Pedro Sánchez, junto a todo su
Gobierno-. A partir de ahí distingue el panfleto tres tipos de mentiras de manifiesta
toxicidad; la difamatoria o “detractory” –se acaba de practicar contra la persona de
Feijóo-; la que lo es por anexión “additory”, aquélla en la que el político engrandece
una reputación propia de la que carece –los logros de Galicia que Besteiro personaliza
en el PSOE-, y, por último, la de traslación “translatory”, que transfiere los méritos de
una persona a otra –los pretendidos logros/migajas de Néstor Rego en Madrid- .
Se olvidaron, sin embargo, los diletantes miembros del Scriblerus una cuarta y tanto
más perniciosa categoría, la mentira por ocultación “hidery” (¿?) que de cara a las
elecciones del domingo es la que de modo tan subrepticio como indecente oculta el
BNG sobre su propósito de modificar la articulación y configuración del Estado con la
negación de la Monarquía parlamentaria –manifiesto “No tenemos Rey”- y la
declaración de la independencia de Galicia. Y se apunta que rayana en la indecencia
por cuanto es pretensión firme, ratificada por escrito en el ideario de la UPG y por
tanto de todo el BNG, y cuyo debate se oculta a la opinión pública en el
convencimiento de que restaría votos –es decir, supone un engaño- del electorado. Y
ello de parte de una formación política que se atribuye en exclusiva el pedigrí de su
capacidad para decidir sobre el futuro de los gallegos o, por decirlo en palabras de
Sarille ya recordadas aquí, “de asumirse sen recato como a representación orgánica da
verdadeira Galicia e considerarse en posesión do metro de platino iridiado que mide o
ben e o mal que se lle fai ao país”.
Nada se sabe, en consecuencia, y por citar algunos ejemplos, cómo se articulará la
enseñanza solo en gallego en la educación pública, cuándo y de qué modo -¿a la
catalana?- se declarará la independencia de Galicia, si se demandará o no un
referéndum -¿consultivo o decisorio?- sobre la autodeterminación… Todas ellas, y
muchas otras, preguntas pertinentes para un electorado que hace ya algunas décadas
aprobó la actual configuración del Estado autonómico con el 89 por ciento de los votos
emitidos.
Tanto más posible todas esas artimañas por cuanto el PSOE, como había pronosticado
Zapatero y ratificó con los hechos Pedro Sánchez, “no alterará en Madrid lo que se
decida en Cataluña”, en este caso en Galicia.
¿Con qué pretendida legitimidad se hurta a los ciudadanos esos intentos de alterar,
tan unilateral como subrepticiamente, el actual estado de cosas?
Porque esto y no otra cosa es lo que de verdad está en juego el domingo.



