La solidaria sociedad civil, esa que sigue dando tantos ejemplos de compromiso comunitario, fue la primera en dar la voz de alarma, a través de Noia Limpa, sobre la aparición de millares de bolitas de pellets en las playas de la ría de Noia-Muros advirtiendo del considerable riesgo que para el ecosistema litoral representan los referidos microplásticos. La contaminante marea procedía de un carguero –Toconao de la empresa polaca Bedeko Europe que navegaba bajo pabellón de conveniencia- que perdió varios contenedores a la altura de Viana do Castelo el 8 de diciembre se supone que a causa de un temporal y que afecta ya a la mayor parte de la costa gallega, llegando también a Asturias y Cantabria.
El anuncio resultó propicio, miel sobre hojuelas, para que la habitual verborrea irreflexiva e interesada de algunas formaciones políticas empezara a buscar concomitancias con el Prestige, tan favorable como resultaba el vertido para cargar todas las culpas, las propias y las ajenas, en un Gobierno autonómico podría decirse que ya en situación de provisionalidad ante la cita electoral del 18-F. Como o falar non ten cancelas, Ana Pontón –BNG- y José Ramón Gómez Besteiro –PsdeG-PSOE- se apresuraron a dejarse fotografiar durante el fin de semana de Reyes en los arenales contaminados junto a regidores y concejales de sus mismas formaciones en demanda de exigencias a la Xunta olvidando, ¡ay!, que la primera de las responsabilidades en la limpieza de los arenales correspondía a los propios concellos. Tan prestos en la denuncia como impasibles en la exigencia a sus representantes municipales para el arbitrio de los medios necesarios y la coordinación precisa para luchar contra la contaminación.
Particular análisis merece el comportamiento del candidato socialista -siempre acompañado del aparato institucional del Gobierno en Galicia, a lo que se ve dispuesto a hacerle más llevadera la campaña electoral-. Besteiro aseguraba que “el Gobierno de España actuó desde el primer minuto con celeridad y diligencia, identificando el barco que perdió la carga y monitorizando en alta mar la situación”, pero la noticia que el Gobierno conoció semanas atrás no fue comunicada oficialmente a la Xunta hasta el 3 de enero y la ministra responsable no informó al presidente gallego hasta el 7 de este mismo mes.
¿Dónde la diligencia?
Ocurre, además, que en el mismo día y quizá momento en que Besteiro instaba a la Xunta a “asumir la responsabilidad de la limpieza urgente”, su correligionario socialista, el presidente de Asturias Adrián Barbón, hacía público un comunicado en el que indicaba que “El gobierno del Principado admite que está evaluando la situación y recuerda que su limpieza corresponde a los ayuntamientos afectados”. ¿Galicia, sitio distinto?
Pero para tranquilidad de Ana Pontón y Gómez Besteiro, la Xunta se comprometió a asumir el coste incluso de los concellos que no cumplan con su deber de limpiar los arenales.
Resulta realmente lamentable que ante un suceso de estas características con repercusión directa en todo el litoral gallego, la respuesta de las formaciones políticas aludidas no sea la de sumar esfuerzos y medios, Gobierno central incluido, ante una nueva muestra de la debilidad de nuestro litoral y la práctica inexistencia de una adecuada seguridad marítima para este tipo de transportes. Como inexplicable resulta que ahora mismo el Gobierno no se haya personado ya como acusación contra la naviera para la exigencia de las responsabilidades consecuentes. ¿También va a ser esto responsabilidad del Gobierno autonómico?
Y sí, más que en las consecuencias, lo que se demanda es unión de todos para ir al origen del problema, la inseguridad, negligencia e impunidad que en el transporte marítimo suponen las banderas de conveniencia –Prestige incluido- y exigir de la Unión Europea medidas drásticas para acabar de una vez por todas –Urquiola, Mar Egeo, Cason, Andros Patria, Polycommander…- con esta amenaza continuada. Mientras no se ataje el problema en su raíz, la inseguridad del transporte marítimo, Galicia quedará permanentemente expuesta a futuros vertidos y a que fuerzas políticas insolidarias hagan de la tragedia conveniencia electoral. Aunque siempre quede un ministro del ramo, de Transportes y “Movilidad sostenible”, Óscar Puente, dispuesto a “embarrar” el campo de juego político. No se esperaba menos de él.
“A cultura gastronómica, Premios da Crítica a Fonseca Moretón”. Alberto Barciela
A recente celebración da cuadraxésima novena edición dos Premios da Crítica de Galicia na cidade olívica supuxo un novo fito de convocatoria e excelencia, poñendo de manifesto a vixencia dun proxecto que roza xa medio século de lealdade ininterrompida. Como máximo...



