
Azaña, presidente de la República:
“Las muchas y muy enormes y escandalosas pruebas de insolidaridad y despego, de hostilidad, de ‘chantajismo’ que la política catalana ha dado frente al Gobierno de la República no son razón para inhibirse sino todo lo contrario… El Gobierno debiera basar su política en el propósito de restablecer la autonomía, según el Estatuto, hoy secuestrada… “
“No puede admitirse que la autonomía se convierta en un despotismo personal, ejercido nominalmente por Companys y en realidad por grupos irresponsables que se sirven de él… Hace falta una remoción general de personas…”
Si me ofrecieran la presidencia del estado, a condición de traicionar La Constitución, de traicionar el honor de mi país, de traicionar el honor, la memoria de mi apellido a fe mía que no aceptaría tal grado de oprobio.
Se que tendría el perdón de mis hijos mas no la comprensión de ellos.
Jamás pensé que, en España, en el Parlamento hubiera tal cantidad de ciudadanos, que por un plato de lentejas vendieran su palabra, fuesen capaces de humillarse, recuerdo: “Y volviendo Esaú del campo, cansado, dijo a Jacob: Te ruego que me des a comer de ese guiso rojo, pues estoy muy cansado. Y Jacob respondió: Véndeme en este día tu primogenitura. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir; ¿para qué, pues, me servirá la primogenitura? Y dijo Jacob: Júramelo en este día. Y él le juró, y vendió a Jacob su primogenitura. Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió,
. Entonces dijo Esaú: He aquí yo me voy a morir.
Pero quienes hoy traicionan su propia dignidad, o ¿acaso es que ya no la tenían? Pues lo que no se tiene no se puede traicionar. Ellos, ellas no van a morir tal vez hoy, pero si serán muertos putrefactos, para la historia.
Pregunto cuando regresen a casa, con que cara abrazan a sus hijos, con que cara besaran a su amada, podrán mirase al espejo, es necesaria tal clase de oprobio, ignominia, merecen respirar nuestro mismo aire.
“Al rey, la hacienda y la vida se ha de dar; pero el honor es patrimonio del alma y el alma sólo es de Dios”
Constitución, art. 2, “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la Nación española, patria común e indivisible de todos los españoles”.
Se puede abandonar una patria dichosa y triunfante. Pero amenazada, destrozada y oprimida no se le deja nunca; se le salva o se muere por ella. M Robespierre.
Ni perdón , ni olvido



