
Érase una vez un grupo de unas diez ranas que jugaban felices, entre chapoteo y chapoteo, saltaban en el agua y así un día tras otro.
¿y mañana, que haremos?, Pues lo mismo jugar con el agua como ayer.
Dice una y porque no vamos a las tierras limítrofes investigar que hay, conocer la diferencia, tal vez lo pasemos mejor.
Y así fue, hasta allí se trasladaron, pero esas tierras eran desconocidas y ¡oh, desgracia! 5 de ellas cayeron en un descon0cido pozo.
Intentaban salir de allí, saltaban, pero no alcanzaban la superficie, tras varios intentos, el agotamiento, así que las ranas que estaban en la superficie les dice, aceptar vuestro destino, rendiros, no os canséis, nada podéis hacer.
Tras escuchar el mensaje negativo de sus 5 amigas, cuatro se rinden y se entregan a los que les depara el destino.
Era el consejo de sus 5 amigas.
Pero una insiste, se revela a dejarse morir, intenta subir, apoyándose en una piedra que sobresale, en una ramita, lo intenta y tras dos horas de arduo trabajo llega a la superficie.
Exhausta, alcanza la superficie, las otras asombradas le preguntan y como hiciste, como fuiste capaz de alcanzar la superficie.
Tras un momento de descanso vuelve a chapotear con el agua, las otras 5 insisten, dinos como lograste subir a la superficie, ella jugaba y jugaba, no respondía al como lo logro.
Era sorda, no había escuchado los mensajes pesimistas de las otras, había logrado su libertad al no escuchar las palabras de desanimo de sus amigas.
Moraleja, cuídate de quien te rodea, analiza si te aportan o restan energías.
Los globos aerostáticos suben, tirando lastre.
Espero que estas palabras sean de tu interés.



