“Generación X y Generación Z”. José Antonio Constenla

31 Xullo 2023

La primera, es la de un servidor, recibe su nombre de una novela de Douglas Coupland de 1991, e incluye a los nacidos entre mediados de los 60 y finales de los 70. Vivió el fin de la guerra fría, la caída del muro de Berlín y la llegada de la globalización. La aparición de Internet y los ordenadores nos obligó a pasar del mundo analógico al digital, dejando un pie en el pasado y poniendo otro en lo nuevo. Los “role models” de muchos eran la fantasía de ejecutivos exitosos. Teníamos poca variedad en estímulos mediáticos, la información no era fácilmente obtenible y la percepción del tiempo era diferente, se tenía menos prisa. Una generación que vivió la llegada del hombre a la Luna, disfrutó del fútbol de Pelé y Maradona, escuchaba cintas de cassette, y tenía la calle
por patio particular de juegos.
A pesar de todo, esta generación todoterreno que ha sabido adaptarse a un mundo que cambia a velocidad de vértigo, resulta difícil de definir por los expertos. Un estudio de Sigma Dos sobre esta generación situada en medio de dos antagónicas (Baby Boomers y Millennials) presenta un buen número de contradicciones. Tecnológicas: 1 de cada 2 personas afirma que lleva las entradas digitales en el móvil pero las imprime en papel “por si acaso”. De Ocio: más de la mitad de los encuestados afirman que les encanta desconectar en entornos rurales, pero que lo primero que hacen al llegar es pedir la clave
wifi. En la vida familiar: casi el 70% de los que no tienen hijos afirma que no los tienen porque les restaría independencia, pero confiesan sentirse “atados” a sus mascotas. De Salud: Casi la mitad confiesa que se da atracones de comida y lo compensa con gestos como cambiar azúcar por sacarina.
Los padres y madres generación X criaron a los Millennials, haciéndolos sentir siempre especiales con la filosofía “porque lo quieres lo tienes”. En fin, ¡unos verdaderos Frankensteins! La duda es si esto también sucederá con la siguiente generación, la Z.
Estos han crecido con el móvil, como nosotros lo hicimos con los tebeos de Mortadelo y las máquinas de pinball, usan palabras como stalkear (cotillear a personas en redes sociales), crush (amor idílico), o salseo (el cotilleo puro y duro de siempre), que te dejan patidifuso y que hace que los cincuentones nos
sintamos tortugas centenarias, porque somos como el eterno mainframe, tenemos mucho legacy que sobrellevar.
He de decir, que yo soy padre orgulloso de una adolescente de esa generación, y no temo demasiado sobre su futuro. Se supone que debe alarmarnos que algunos se quejen de que llevarlos al colegio es vergonzoso, o dé “cringe”, que no se les pueda sacar de sus vídeos a menos que se produzca una emergencia médica o medie soborno, o que les guste repetir demasiadas veces “bro”. Tienen un vasto conocimiento del mundo gracias al acceso digital que tuvieron desde edad temprana y que han vivido una crisis existencial tras otra (el 11 de septiembre, períodos de agitación política, la pandemia,
guerras…), y han tenido acceso inmediato y sin filtros al mundo que les rodea. En realidad, esta generación no me alarma, me fascina, porque conforma el grupo más divertido y diverso de la historia. Comprometido y con mentalidad de justicia social. Creo que tenemos todas las razones para esperar que tengan éxito, o al menos para no asumir que fracasarán.

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