
La estrofa de la cantiga popular “casa miña filla casa, cunha perna tapa á outra” es como una metáfora del dinamismo de la sociedad en la generación de noticias a tanta velocidad que, como dice la copla, “unha tapa á outra”. Ocurrió la semana pasada con una superposición de informaciones, la última devorando las anteriores. Dejando a un lado el comienzo de la campaña, varias de esas noticias merecen comentario.
El sondeo del CIS. El miércoles llegó la encuesta del Centro de Investigaciones
Sociológicas de Tezanos que, empecinado en “sostenella e non enmendalla”, se despide
a lo grande con un pronóstico excéntrico -contradice a todos los institutos
demoscópicos- y unas horquillas descomunales. Empecinado en el error, escribía hace
unos días en la Revista Temas que “prácticamente nadie preveía el triunfo del PP y Vox
el 28M”. ¡Qué desfachatez! Es el ejemplo más claro de servilismo y de degradación de
institucional puesta al servicio de la propaganda gubernamental. Lo indignante es que le
estamos pagando ¡para que nos mienta!.
Puigdemont, final de la escapada. No fue la pérfida España ni la justicia franquista
“que nos persiguen”, sino la liberal Europa la que restablece la legalidad violada por el
cabecilla del independentismo y sus socios. El fallo del Tribunal General de la Unión
Europea reconoce la legitimidad de la democracia y de los tribunales de Justicia
españoles. Está más cerca que Puigdemont, Comin y Ponsatí, en flagrante rebeldía,
dejen de chulear a España y a los españoles.
Las gestión de Correos. Esta empresa pública duplicó sus pérdidas en 2022 hasta los
217 millones de euros. Desde que el presidente Sánchez “premió” a Juan M. Serrano, su
ex jefe de gabinete, con la presidencia ejecutiva de Correos “sin haber gestionado
nada”, la compañía acumula ¡más de 1.100 millones de pérdidas!. Lo dicen CC.OO y
UGT que califican de catastrófica su gestión.
Alemania reduce gasto público. El Consejo de Ministros aprobó el proyecto de
presupuestos para 2024 que incluye una reducción del gasto de 44.585 millones con
respecto a este ejercicio. Recortes en todos los ministerios menos en defensa que
justifican por “la necesidad de volver a la senda de la disciplina fiscal y reducción de la
deuda”. Mientras, aquí seguimos con el cuerno de la abundancia en subvenciones,
ayudas y subsidios varios, sabiendo que la reducción de gasto público es inminente y
obligada. Alemania marca el camino.
El Banco de España. Reapareció el jueves cual mosca cojonera para recordar que 1,6
millones de hogares no pueden cubrir gastos esenciales debido a la inflación y a los
tipos de interés. Y aún dicen que “la economía va como una moto”. Según para quién,
todo depende del color del cristal con que se mire.



