
Hace unos 25 años mas menos, en mi mesa colindante se encontraban dos licenciados en derecho, uno concejal, y le decía al amigo, mi sueño como alcalde seria cambiar la fachada marítima de la ciudad.
De esto hace unos 25 años, cuarto de siglo, yo leyendo el libro deje de leer y preste atención a quien un día sería el futuro alcalde de Ribeira.
Así fue, hoy marcha al senado tras no lograr los votos suficientes para mayoría absoluta y gobernar, igual que en la legislatura anterior, solo que en la anterior había algo en alquiler y lo compró, de esta siendo aparentemente más fácil no pudo.
Hoy murió el “torero”, por lo de las verónicas
Sí logro su cometido, cambio la fachada marítima, un carril bici corre desde la playa de Coroso hasta la entrada de Castiñeiras, deja un auditorio casi finalizado, que pienso será admirado, una nueva preciosa biblioteca en marcha y otras obras a mencionar no quiero.
Podemos hablar de las ramas, incluso de las manzanas, de las flores, pero no, vayamos a la raíz del asunto.
Tanto en El Príncipe, como en Hobbes o Locke o en otros libros no suelen hablar del carácter.
El carácter es razón fundamental de un buen político necesario para mantenerse en el poder, el político en ejercicio de su cargo debe de conocer que su carácter personal debe estar guardado ahora tiene que ejercer como tal y tener el carácter que corresponde.
Recuelo que en cierta ocasión formaba parte de un equipo, había igual problema, pues bien, se esperó a las elecciones y ahí se cambio las candidaturas, nadie fue expulsado, o devaluado sino que eran nuevas listas para un nuevo tiempo, no se puede degradar a una hormiga, pues las hormigas son las enemigas numero uno de un elefante, puede martirizarle, es preciso conocer el valor el poder de la hormiga, de la termita que puede destruir un edificio.
Seria bueno recordar el valor de lo pequeño, el valor de lo minúsculo, una gota de agua, puede en silencio, destruir una obra.
El consejo llego tarde, señor M solo escucho a M, de forma tangencial, y dejando hablar a los hechos, estas son las consecuencias.
Él no supo que M por M es igual a M al cuadrado.
Que los vientos del Olimpo te sean propicios.



