
La Junta Electoral Central abrió expediente a la ministra portavoz del Gobierno “por sobrepasar de manera reiterada la neutralidad institucional en las ruedas de prensa posteriores al Consejo de Ministros” que utiliza para atacar y descalificar al primer partido de la oposición y la señora Rodríguez ya dijo que ella “responde a los
periodistas” y seguirá haciendo lo mismo.
El último episodio, provocación de Bolaños aparte, se produjo el martes pasado cuando la portavoz acusó al PP de partido anti sistema y de atacar la democracia porque su líder mantuvo una reunión con una agrupación de fiscales en la que, dicen, se comprometió derogar algunas leyes del actual ejecutivo.
En esas acusaciones al PP y a su líder la portavoz no estaba sola. El argumentario oficial del Gobierno declaró este encuentro como “gravísimo” por boca del señor Bolaños – alguien debería aconsejarle “no acudir a una cita si no estás convocado”- y el propio presidente del Gobierno en un mitin en Málaga dijo “ahora sabemos que Feijoo se reúne a hurtadillas con fiscales conservadores…”. Sin ánimo de entrar en polémicas, lo dice quién manoseó la Fiscalía, quiso controlar la Justicia e indultó a sediciosos en
contra del criterio del Supremo.
En aras de la verdad son necesarias una precisiones. La primera, que esa reunión se celebró el 18 de abril y no a hurtadillas, como un encuentro clandestino con aviesas intenciones -no lo consentirían los fiscales-, sino en un lugar concurrido como el Hotel Claridge de Madrid.
Segunda precisión. En vísperas electorales todos los candidatos y los líderes de los partidos se reúnen con el mayor número de colectivos para explicarles sus proyectos y alternativas. Nada ilegal. ¿Por qué negar al líder de la oposición la libertad de reunirse con fiscales, jueces, abogados, empresarios, futbolistas o trabajadores de distintos sectores? ¿Quién es el Gobierno para coartar estas libertades y acusar de anti sistema a la oposición?
Tercera. Las opiniones de los fiscales Madrigal y Narváez que intervinieron en la reunión forma parte de su libertad de expresión y son legítimas. No así la indignación del Gobierno y sus hooligans, que está fuera de lugar.
Cuarta. El mismo día que el Gobierno condenaba la reunión de Feijoo, publicaban varios periódicos que el señor Sánchez mantuvo una reunión en Ferraz con jueces y fiscales dos meses antes de la moción de censura sin que el presidente señor Rajoy le acusara de conspirar contra su Gobierno.
¿Por qué este Gobierno se atribuye el poder de expedir autorizaciones al líder de la oposición y a los candidatos de la derecha para reunirse con quien quiera en vísperas electorales?. Que sepan que la democracia no otorga estos poderes.



