“Amistad en tiempos de metaverso”. José Antonio Constenla

22 Decembro 2022

Las Redes Sociales han cambiado de forma asombrosa la manera de relacionarnos y actuar. Hoy socializamos de un modo y con un número de personas que hace años era impensable. Se ha hecho posible aquello de “yo quisiera tener un millón de amigos” que decía la canción, ya que contamos por miles los “amigos”, seguidores, o followers, a los que tratamos con cercanía y familiaridad, aun cuando en muchos casos, no hemos cruzado o intercambiado ni tan sólo una palabra o una mirada.
Aristóteles reclama que para hablar de amistad es necesario vivir juntos, pero considerando la naturaleza nómada de la sociedad moderna posibilitada por los medios de transporte, quizás las tecnologías de la comunicación y las redes sociales, sean ahora los instrumentos que facilitan la proximidad, aunque sea virtual, lo que no está lejos de imitar las interacciones cara a cara de la amistad tradicional.
Parafraseando al filósofo, cuando van dos juntos, ambos tienen una mayor capacidad para comprender y actuar en consecuencia. Si no estoy seguro de lo que debo hacer en una situación en concreto, puedo pedir consejo al amigo.
De hecho, estos normalmente no necesitan recurrir los unos a los otros, ya que la persona que está necesitada siempre se encuentra con uno antes de llamarle. Como sucedió cuando Virgilio guio a Dante a través del mundo de ultratumba.
Por tato, ¿Es posible mantener o forjar amistades en una sociedad que abraza el individualismo y la pérdida de atención que nos prestamos? Actualmente pasamos por una virtualización de las relaciones sociales, condicionadas por un individualismo que nos ha hecho creer que “el otro” es simplemente un
depositario de nuestro relato y emociones. ¿No es evidente que cada vez con más frecuencia la gente sólo habla de sí misma, sólo quiere ser oída, evitando interesarse por cualquier circunstancia que le resulte externa?
Otra pregunta surge espontáneamente, ¿qué clase de amistad es posible sin diálogo? Esta no puede surgir de la contemplación o de la simple y vana conversación circunstancial, precisa de un vínculo que requiere la participación activa y coherente de más de una persona.
En tiempos no lejanos, los consejos nos llegaban de redes sociales de carne y hueso de amigos presenciales, padres, hermanos… La sociabilidad que conseguíamos, sin pantallas ni likes de por medio, garantizaba que uno tuviera amparo de alguien cercano. Cuando el individualismo empezó a arrasar, las relaciones se fueron virtualizando y las personas comenzaron a perder el hermoso beneficio de disponer de la compañía mutua de otros.
No estaría mal recuperar el valor de la amistad mediante el diálogo fructífero, pero ello implica, como todo lo bueno y necesario, hacer pedagogía con los jóvenes, haciendo hincapié en que los vínculos sociales importantes como la amistad, demandan tiempo y atención.

Outros artigos

“El verdadero líder”. Alberto Barciela

​El viaje a España de Robert Prevost, convertido en el Papa León XIV por decisión de un concilio, ha trascendido la mera visita institucional para transformarse en un acontecimiento del espíritu. En Madrid, como lo hará en Barcelona y Canarias, ha emergido con nitidez...

+

“Prioiridade nacional, onde e con quen?-“. Antón Luaces

Dicir "os españois primeiro" é o equivalente a poñer en determinadas bocas citas indebidas e nas mans desas persoas a chave que só abre portas a moi concretos españois que, dende as opcións de VOX e outros partidos das súas  características, constatan que se...

+

“Leire”. Xulio Xiz

Hai tempo que quería escribirlle a Leire, e funo deixando pero de hoxe non pasa. Pode parecer que lle escribo á Leire Díez que anda na boca de todos, pero prefiro outra ben mais inocente.Certo que hai tempo busquei no organigrama de Correos quen tiña autoridade no...

+

Publicidade

Revista en papel

Opinión

«Eu non quería morrer alá». Xosé Antonio López Silva

«Eu non quería morrer alá». Xosé Antonio López Silva

Bastou a aparición dunha palabra —hantavirus— para que regresasen de súpeto ao eido público os medos da COVID: os rumores, a procura de culpables, o instinto de autopreservación, a tendencia inquietante a deshumanizar. Ás veces semella esquecerse que todos os enfermos...