“Obituario, Dr. Carmelo Huidobro, fundador e primeiro presidente da Sociedade Oncolóxica de Galicia”. Alberto Barciela

El doctor Carmelo Huidobro se marchó con discreción, en Santiago de Compostela, en Año Santo Extraordinario, en la celebración de Santa Teresa, mientras la marea crecía allá en su amada playa de Silgar, en Sanxenxo, en las Rías Baixas de Pontevedra. Lo hizo entre amor, una tarde noche de niebla, un día de orvallo picheleiro, superada la vendimia en su tierra natal.

La prolongada enfermedad y los años se impusieron al hombre pero no a su memoria, ni al cariño espejado en los hermosos ojos de sus alicias: Alicia Vence, esposa, madre y abuela amantísima, y Alicia Huidobro, su hija periodista; de su sucesor profesional Gerardo, prestigioso oncólogo del Hospital Álavaro Cunqueiro de Vigo, y de Isabel, profesional de la Administración en la Fundación dependiente de la Secretaría de Emigración de la Xunta de Galicia, compañera de Antonio; y de sus idolatrados nietos, Carmela y Juan, y su madre. En esencia ahí están los que fueron sus equilibrados afectos: la familia y la profesión. Cabría añadir a sus compañeros y a sus amigos, muchas veces coincidentes en la vocación, en las responsabilidades de las asociaciones médicas, en los Congresos, en las tertulias veraniegas del Salnés o en los compromisos oficiales.

Serio y reservado, Carmelo Huidobro fue una eminencia. Médico oncólogo, fue responsable de la Unidad de Oncología del Centro Hospitalario Universitario de Santiago de Compostela y Presidente y fundador de la Sociedad Oncológica de Galicia (SOG), cuya historia empezó a gestar en 1988, con un reducido grupo de especialistas: Radioterapeutas, Oncólogos Médicos y Cirujanos. El 16 de febrero de 1989 se celebró la primera Asamblea Constituyente, organizada por una Comisión Gestora, que presidió el propio Carmelo. El lugar de celebración fue el Colegio de Médicos de Compostela. Los Estatutos de la SOG fueron legalizados el 20 de Febrero de 1989, y en ellos se define como una sociedad científica multidisciplinar cuyo objetivo primordial es el desarrollo de la especialidad, en los ámbitos asistencial, docente e investigador, en Galicia. La reunión inaugural se celebró en diciembre de 1989 en la capital del Apóstol.

La 1ª Junta Directiva se eligió en el Colegio de Médicos de Santiago el 20 de Abril de 1990. Los componentes de dicha Junta fueron: Presidente, Carmelo Huidobro Alonso; Vicepresidente, Luis Gamazo Domínguez; Secretaria, María Dolores Menéndez Prieto; Tesorero: Ezequiel González Patiño; Vocales: por Coruña, María del Carmen Silva Rodríguez; por Pontevedra Dr. Aureliano Dávila Juncal, siendo elegida por 8 votos de los socios fundadores. Se estableció una cuota anual de 5000 pesetas para los Socios Numerarios y de 2000 pesetas para los Socios Transitorios. El primer Socio de Honor fue el Dr. Carlos Ferreirós Espinoso.

Carmelo Huidobro adoraba su profesión y cuidaba con esmero a sus pacientes. Prueba de ello es que como médico no dudaba en acudir de madrugada ante cualquier requerimiento sanitario. “Se ponía el pantalón sobre el pijama y salía corriendo hacia el hospital”, como recuerda su esposa. El doctor, ya con una cierta edad, hubo de estudiar inglés para acceder a las publicaciones profesionales internacionales y participar de manera activa en Congresos o pronunciar conferencias en medio mundo. En todo momento contó con el apoyo incondicional de su guapa y elegante esposa Alicia Vence, compañera y cómplice.

Carmelo recordaba sus orígenes humildes. Cuando era un bebé su padre trasladó a toda la familia desde una pueblecito de La Rioja, Zarragón, a la capital, para que los hermanos mayores pudiesen recibir estudios universitarios. Pidió su padre plaza en dos distritos universitarios y se la concedieron en Granada y en Santiago. Eligió Santiago, en Fraiz. Y allí fue el maestro de escuela. Y desde entonces Carmelo, que llegó a actuar como tuno en la película La Casa de la Troya, ejerció como un compostelano de vocación y elección. Ahora acaba de incorporarse al infinito, como una luz referencial para los nuevos médicos. El admirado médico forma parte ya de la Vía Láctea, es una referencia esencial para los nuevos caminantes que llegan a la medicina y que serán mejores gracias a ejemplos como el suyo, el de un niño de familia humilde que cuando iba al colegio metía castañas calientes en los bolsillos, para mantener el calor en las manos, las mismas manos que habrían de salvar miles de vidas.

Descanse en paz.