“El Gobierno trabaja para la campaña de Feijóo”. Arturo Maneiro

Las constantes descalificaciones que los ministros del Gobierno
hacen a diario contra el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, le está
reportado grandes beneficios en las encuestas al dirigente popular.
Parece que trabajan denodadamente para que gane las elecciones
con el mayor margen posible.
Es así, porque lo están haciendo protagonista del panorama político
todos los días. No hace falta que salga él a hacer declaraciones. Ya
se encargan los ministros socialistas, comunistas y podemitas de
promoverlo a figura de actualidad. ¿Cómo debe ser ese Feijóo para
provocar tanto miedo a los miembros del Gobierno? Se esfuerzan hasta la extenuación por demostrar que no es buen gestor, que no saber gobernar, que no está a la altura. Y esto lo dicen ministros que hasta su nombramiento sólo habían sido concejales o alcaldes durante poco tiempo.
Sin embargo, la gente sabe, y los socialistas también, que Feijóo lleva más de 30 años con responsabilidades en la Administración pública, tanto estatal como autonómicas. Se inició en la Xunta de
Galicia, pasó por el ministerio de Sanidad y por Correos, y ejerció la presidencia de la Xunta de Galicia desde 2009 a 2022, siempre con mayoría absoluta. Por eso, las descalificaciones sobre su incapacidad para gobernar son tan burdas que juegan a su favor y en contra de los ministros que las promueven. Esto se puede afirmar especialmente del presidente del Gobierno español: cada vez que pretende descalificarlo queda mal él y engrandece a su oponente. A lo mejor esperan que con ello alcance otra nueva mayoría absoluta para no necesitar el apoyo de Vox.
Pero la campaña no se la está haciendo el Gobierno de coalición sólo por sus descalificaciones, que perjudican a quienes las hacen, sino que también le ayudan mucho con sus decisiones y acuerdos
del Consejo de Ministros. Le vienen muy bien a Feijóo esas batallas internas que vive la coalición diariamente. Y no es menor la que le proporciona el infantilismo de los ministros superfluos, tanto
socialistas como, y especialmente, del sector “Unidaspodemos”.
Es muy evidente para el ciudadano de a pie que existe una división interna en el Consejo de Ministros. Fractura que no está provocada por factores externos de poderes fácticos, oscuros y conspiratorios.
Es una ruptura que ellos mismos protagonizan con gran entusiasmo y vitalidad.
El líder del PP no tiene que gastar mucha energía para poner en evidencia los errores del Gobierno. Ellos mismo se prestan a dar un espectáculo que les deteriora, sin necesidad de que la oposición tenga que emplear esfuerzo en esta labor. Casi todos los días, algún miembro del ejecutivo tiene que rebatir, desmentir, puntualizar, matizar o contradecir las ocurrencias de la ministra Yolanda Díaz y su equipo, o de las ministras Belarra y Montero. No es necesario que Feijóo califique las propuestas de Yolanda Díaz u
otras vicepresidentas del Ejecutivo. Ellas mismas manifiestan públicamente que las iniciativas de Díaz son ocurrencias, o que no están muy estudiadas, o que les falta rigor, que no son oportunas, que no son legales, que van contra la Constitución.
Y en lo económico, da la impresión de que se está reproduciendo el mismo ambiente político que el final de la era Zapatero. Solo cabe esperar que España no quede tan hundida como entonces.