“Sobre la mujer”. Manuel Dominguez III

El tema de hoy trata de la mujer.

Basado en el Film La sonrisa de Mona Lisa, es similar, muy similar a Los chicos del coro de Clement Mathieu, o El Club de los poetas muertos, John Keating, o El club de los emperadores, de William Hundert, estos caos eran chicos, pero se trata de crear seres libres, independientes, personas que piensen por si mismas.

En todos ellos se trata que los alumnos sean todo aquello que pueden llegar a ser.

El la Sonrisa de Mona Lisa, Julia Roberts interpretando el papel de la profesora, Katherine Watson, intenta que sus alumnas de la exclusiva universidad de Wellesley, sean todo lo que pueden llegar a ser, pero estamos en 1950, después de la II guerra mundial y la de Corea.

En Wellesley predomina que el fin de la mujer es casarse y formar una familia, los 4 años invertidos en sus estudios pasan a segundo plano, casi se podría decir que esos años de universidad se trata de buscar un hombre que pueda mantenerla, ante esto se revela la profesora Katherine Watson, que les dice que ambas cosas son compatibles, pueden ser amas de casa y ser Abogadas o Doctoras, ser todo aquello que deseen ser.

Es decir, ser por si mismas, la mujer con su trabajo es un complemento a la unidad famular, no poner el matrimonio como meta final.

Mis lectoras ya son madres y abuelas, pero tiene hijas y nietas, y decir a nuestra descendencia que tiene que ser por si misma aquello que pueden llegar a ser y no ser bastón de ningún hombre, pues la realidad golpea y muy fuerte.

Te juro amor eterno, amor para toda la vida, la eternidad muchas veces tiene fecha de caducidad.

Todos-as conocemos matrimonios que después de 20 años de convivencia, encuentran la fecha de caducidad, es más después de 40 años de convivencia, se encuentra la mujer que creó, cuido de la familia como única misión, se encuentra abandonada.

También pasa con el hombre podéis decirme, pero él se refugia en su trabajo.

El matrimonio es una opción, pero el ser autosuficiente no es opción es una obligación, la mujer tiene que ser libre, autosuficiente, el matrimonio no es una cárcel, ni una servidumbre, es la unión de dos almas en busca del mismo destino.

Alla por los años 50, 60 se publicitaba imágenes de la mujer fumando, o atendiendo la lavadora, o cocinando, la cocina su lugar de trabajo, como símbolo de libertad, craso error, burda manipulación.

En USA, en el matrimonio la mujer pierde su apellido y pasa a tomar el del marido, algo a lo que me opongo, ella tiene que gozar de su personalidad de su herencia familiar, ella es ella, él es él, y así ambos en un mismo rumbo, pero cada uno con su propio nombre sin hacer concesiones, que luego cuando llegue el divorcio mil problemas con eso del cambio de apellido.

Entiendo que el mayor placer es que él o la compañera de ruta, camine con todo su bagaje, sin hipotecas, sin perdidas de sus valías, porque cuanto mas valía tenga nuestra pareja mas valemos nosotros, el matrimonio es cosa de dos, un él y una ella.

Como padres, como madres debemos de luchar para que nuestras hijas sean independientes puedan valerse por si mismas y no carezcan de la buena fe, o tolerancia de otro.

No, ella deber de ejercer toda su valía, debe de ser libre de decidir por sí misma.

Pienso concretamente en alguien, buena madre y esposa, pero se cayó la hoja del calendario al suelo, y se rompió el amor, y ahora se encuentra sola en el sentido mas amplio de la palabra.

Recomendaría ver la peli, La sonrisa de Mona Lisa, siempre nos refuerza.

La mujer, nuestra mujer dueña de su destino

Fotos-Camel hizo su “sondeo” y concluyó que “de los 113.597 doctores a los que se les preguntó el nombre de los cigarrillos que prefieren fumar, más médicos dijeron Camel que cualquier otra marca”.

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