“La recuerdo de tierra”. Andrés Fariña Cadenas

Hoy, podemos ver y disfrutar de la Avda. Romero Ortiz, por fin remodelada, con ciertos elementos de seguridad y que permite dar al viejo barrio del Pombal un aspecto más integrador, acorde con el embellecimiento que en los últimos años se está notando en la ciudad de Ribeira.
Con tal motivo quería aprovechar para felicitarnos, todos, por el fin de esta obra, tan necesaria, que nos puede traer más seguridad a los vecinos, en nuestro ir y venir, en las labores cotidianas.
Pero también quería recordar cómo surge esta inversión en la mejora de una parte de la Avenida.
Es con el necesario plan de peatonalización de la ciudad, cuando la calle Romero Ortiz empieza a sufrir un tráfico excesivo para su trazado estrecho y carente de aceras, en un barrio con vecinos de edad avanzada que sufren el agobio y la amenaza de los coches, conducidos por otros vecinos.
A través de una iniciativa vecinal se recogen firmas entre los residentes y se solicita una actuación en la
calle, que garantice la seguridad de los viandantes y que se incluya, dicha obra, en el presupuesto
municipal. Esto último es vital, habida cuenta que solo el presupuesto municipal garantiza legalmente el compromiso de la inversión pública cumpliendo todos los tramites presupuestarios y administrativos.
Cualquier procedimiento alternativo resulta como un incendio.
Aprobado el presupuesto municipal y publicado en el BOP, los vecinos sabíamos que, tarde o temprano,
la obra tendría que realizarse. Y hoy por fin, disfrutamos de esta mejora.
¿Algún fallo en el procedimiento? Pues sí, pero un fallo natural y del que se debe desprender, una vez
más, una lección. Partimos de que las inversiones en la ciudad son para hacerla más cómoda y eficiente en el día a día para los ciudadanos. Creo que fue otra oportunidad perdida en la labor pedagógica, que toda Corporación debe de realizar, para conseguir que el proyecto interminable de la ciudad nos implique a todos. Interminable, porque una ciudad nunca se termina de diseñar y de construir. Y una de las razone es que sus actores, por demografía y tendencias urbanísticas, inevitablemente cambian. ¿Recuerdan la “teima” de los pasos de peatones? Ya se utilizaban en Pompeya.
Recordando al académico José Luis Sampedro, decía que los ciudadanos no deben de conformarse con ser actores de la realidad social. Los vecinos debemos de aspirar a ser también los guionistas de nuestra sociedad. Si hay algo que nos facilita la vida es la propia ciudad. Como se diseñe, como protejamos la calidad del entorno y como programemos sus áreas profesionales y funcionales. Todo ello define el bienestar social que disfrutamos o que soportamos.
Entonces, ¿por que no nos implicamos más? No llega con que nos hagan el parque infantil. Debemos
participar en el diseño. Y esa labor de aprendizaje en la cooperación y redacción del guion es la misión
más importante y maravillosa que tiene un concejal para consolidar la democracia. Explicar que es un
presupuesto municipal, desde unos ingresos siempre reducidos. Implicar a los vecinos, defender el valor de la equidad presupuestaria y hacer entender la prioridad y la necesidad relativa de los barrios como de criterio de reparto.
En particular, creo que el debate del capítulo seis del presupuesto municipal debería abrirse a los vecinos, más allá del importe de la inversión. También en el diseño y en los plazos.
No basta con anunciar presupuestos participativos a través de la web del Concello. Es el concejal en la búsqueda de los interlocutores vecinales, quien debe ser incansable hasta lograr el definitivo convencimiento mayoritario de la idoneidad del proyecto por parte de los vecinos.

La democracia necesita de todos y nuestra ciudad también es cosa de todos. ¿Conocemos la procedencia de los 180.000€ de la obra de Romero Ortiz?

La sociedad, y la ciudad, está necesitada de más cooperación proactiva entre los vecinos y sus
representantes. Muchos presupuestos municipales quedan todavía por venir y las Corporaciones tienen
muchas oportunidades de impulsar e incorporar la colaboración ciudadana necesaria para el mejor guión de la ciudad de supervisan. ¡Ah! ¡Que ya se hace así! Disculpen.

Andrés Fariña.
Vecino de Romero Ortiz.