“Villa de Pintaxo II”. Jacobo Otero Moraña

Ya ven. Solo pasaron unas horas desde la terrible tragedia en aguas de Terranova,y ya estamos con polémicas fuera de lugar. Quien les habla,para nada quiere encender más mechas,porque si algo tengo claro,es que sigo con el mismo mal cuerpo que cuando me enteré del naufragio.Ahora bien,toda esta resaca ajena,me trae a la cabeza cierta anécdota protagonizada por un sujeto con tan poca empatía como los que parecen saberlo todo sobre cualquier circunstancia. Llevaba tiempo fuera y al entrar en la sucursal del banco donde tengo los cuartos,me encuentro con que el subdirector es un antiguo compañero de estudios(como hay dos,diré que me refiero al que su nombre empieza por F, que el otro,no tiene culpa alguna). Tras los saludos y un poco de conversación de cortesía sale el tema del trabajo,y es ahí donde se cuela el tema de esa ballena que apareció cuando estábamos en la auxiliar unida a la impresión que produce el tamaño de esa inmensa cola al golpear el agua antes de sumergirse. Es entonces cuando mi interlocutor suelta: Qué bien lo pasas!!! Como siempre…Entonces,en una fracción de segundo, pasan por mi mente un montón de imágenes. Las guardias en puente que te cortan el sueño. El aseo del barco, que no te deja otra intimidad que la de esa cortina de ducha y que da pie al consabido extreñimiento. Las prácticas de supervivencia, saltando al vacío desde la borda. El reagrupamiento en el agua,nadando agarrados y de espaldas hasta el bote salvavidas,que por cierto,está boca abajo. Maniobra de volteado y todos adentro. Luego,otra vez de vuelta al barco,donde han tendido una escalerilla para que subas. Nadie te ayuda,y es cuando tomas conciencia de que el traje no es del todo estanco. Pesas entre cinco y diez kilos más. Y sin embargo,subes. Sacando fuerza de donde no creías que la tuvieras,o hablando mal:por cojones.En cubierta notas que te falta el aire y quieres sacarte el verdugo como sea. También comprendes perfectamente que no te ayuden. Si eso hubiera sido una situación real,quizá no haya nadie que pueda echarte una mano. Es más. Igual eres tú quien debe tirar de un compañero. Pero claro. Si no lo vives,imposible que alguien pueda entenderlo…”Qué bien lo pasas!!!…Has visto una ballena!!!…Si. Y normalmente,el gigante no quiere líos y desaparece. Pero si se siente amenazada o le da por jugar,es lo mismo que si corres por un campo y no ves al caracol que se cruza en tu camino. Aplastado.”Qué bien lo pasas!!!”…pero él no sabe lo que es sentir tal dolor en los brazos,que llegas a pensar que no va a aflojar en la vida(aunque luego,como todo,pasa)…Llegados a este punto habrá quien me diga:”No estás contento?Pues haber estudiado”…Disculpen. Yo estudié. Pero hay muchas personas que por muchas circunstancias,no pueden hacerlo. En cualquier caso,y a pesar de lo que pueda parecer,no cambiaría por nada cualquiera de esas experiencias. Las mismas que te curten y hacen que madure hasta el más cabra loca. De hecho, el único momento desagradable de verdad,se produjo cuando debí dejar a mi hijo, que entonces no tenía ni dos meses. Al volver a casa tenía cinco,y al acercarme a darle un beso,se apartó de mi llorando. Eso,tampoco lo sabía mi “amigo”. Eso sí. Yo he tenido tiempo de recuperar el tiempo perdido. Por desgracia,los compañeros del Villa de Pitanxo o mi amigo Kiko,no podrán. Y precisamente por lo mismo,no puedo entender esa abalancha de críticas hacia el patrón. Alguien cree de verdad que un jefe de embarcación quiere arriesgar la vida de sus hombres? Perdonen,pero yo no lo veo.La vida del marino queda muy lejos de los tópicos. Del Capitán Hadock. De las juergas en Jamaica. De las peleas en las tabernas de San Pierre y Miquelon. De subirse a un mástil y llevarse una bandera de la Plaza de Brest. Habrá quien lo haga ,sí, pero no es lo común. La inmensa mayoría son personas que se juegan la vida por el pan de sus familias. Y aunque les guste su trabajo,no lo “pasan bien”.Tengamos eso en cuenta antes de hablar a la ligera.