“Elecciones en Portugal”. José Castro López

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“Elecciones en Portugal”. José Castro López

En Portugal, la izquierda populista y radical, la “geringonça” del Bloco de Esquerda y del Partido Comunista negaron su apoyo a los Presupuestos el pasado otoño, el jefe de Gobierno Antonio Costa no admitió su chantaje y el país fue convocado a elecciones.
En España, el bloque de la investidura también jugó un pulso a Sánchez y no aprobó la reforma laboral que, sin embargo, salió adelante con otros apoyos -tras el esperpento de la votación- , y fue un triunfo del propio presidente. Este éxito, unido a la progresiva desaparición de la pandemia, la crisis interna del PP, el probable final de Ciudadanos y la recuperación económica visible en el crecimiento y el empleo, ¿pueden abanderar un
adelanto de las elecciones generales siguiendo el modelo portugués?.
Pocos días después de las elecciones en Portugal escuché con atención a un colega de Oporto que me dio algunas claves de los resultados de los comicios de su país, así como las diferencias que él aprecia entre la situación de Portugal y España y entre los jefes de gobierno de los dos países, que analizó con la objetividad de un periodista independiente.
Tomé buena nota y después de escuchar su análisis, mi conclusión es que el ”modelo Antonio Costa” de Portugal no es equiparable al “modelo Sánchez” en España, tampoco hay parecido entre las formas de gobernar y el perfil de ambos mandatarios a pesar de pertenecer los dos a la socialdemocracia.
La gestión de Antonio Costa
La primera afirmación de mi colega fue que en Portugal “ha ganado la estabilidad”.
Los portugueses respaldaron a Antonio Costa que viene avalado por su gestión de legislaturas anteriores -su logro más espectacular fue liberar al país de la troika- y se ha consolidado como un político firme, negociador hábil que respeta los compromisos adquiridos y un gestor ortodoxa que sabe conciliar el equilibrio presupuestario con las políticas sociales.
El pueblo portugués valoró positivamente las medidas tomadas contra la pandemia, las políticas sociales con los más desfavorecidos, los incentivos a las empresas, el crecimiento espectacular, la tasa de paro del 6,1 %, la estabilidad política que atrae capitales extranjeros a un país jurídicamente seguro que, además, está de moda, es un referente en la atracción de turismo internacional.
España y Portugal son diferentes

Mi colega en un buen conocedor de España y le pregunté por las diferencias que él encuentra entre la situación política portuguesa y española. “No tengo toda la información sobre tu país, pero por lo que vengo leyendo y escuchando encuentro algunas diferencias fundamentales”.
Portugal, dijo, es un país centralizado, aunque tiene regiones diferentes, como Madeira y Azores, y algunos líderes regionales no comparten tanta centralización, pero la unidad nacional no se discute, es algo de lo que todos los portugueses se sienten orgullosos.
Sirva de ejemplo que a estas elecciones concurrieron 20 partidos y ninguno desafió la soberanía nacional.
En este sentido, “en Portugal tenemos una identidad nacional fuerte y no hay nacionalismos excluyentes y centrífugos. Todos somos portugueses y todos los partidos respetan la Constitución, al Jefe del Estado, la bandera, el himno… Es impensable que los representantes de cualquier partido retiren la bandera de Portugal de sus despachos oficiales. Ningún político se avergüenza de pronunciar el nombre de Portugal, como ocurre con los nacionalistas en España. Creo que las diferencias con España son sustanciales”.
El perfil de Costa y Sánchez
Mi colega también encuentra diferencias entre los dos presidentes. “Costa trata de ser realista, no miente ni promete más de lo que puede dar, la demagogia no forma parte de su discurso, ni de su práctica. El pueblo portugués le considera un político sólido, creíble y estable que defiende la unidad de Portugal, es respetuoso con la Constitución y tiene como objetivo su gobernanza. “Esto y los factores antes mencionados explican la mayoría de un político que sabe gobernar”, apostilló.
Dejó claro que no tiene toda la información para trazar un perfil del presidente Sánchez, pero, viendo las noticias que llegan a Portugal dice que la imagen que transmite es de un político poco sólido y bastante voluble que lo supedita todo a su objetivo de permaner en el poder. Lo más grave es que se deja chantajear por nacionalistas e independentistas y que haga concesiones y pactos extraños con estos partidos que atentan contra la unidad de España, lo que nunca haría Antonio Costa, ni se lo permitiría el pueblo portugués que quiere políticos solventes que defiendan la unidad de la nación.
Son las reflexiones y análisis de un colega portugués que no es obligatorio compartir.
La Conclusión es clara: los portugueses quiere dirigentes sensatos, creíbles y solventes que defiendan a la nación, conozcan los problemas y busquen las soluciones adecuadas.
Ellos decidieron dar la mayoría al PS, un partido de izquierda moderada que busca construir “puentes” en beneficio del país.
Se dice que las comparaciones son odiosas, pero juzguen ustedes si lo ocurrido en el país vecino es extrapolable a España.