“Afganistán, décima entrega”. Jacobo Otero Moraña

Pues parece que estos señores “tan educados” (por algo son estudiantes), han decidido que se acabó. Que ya no puede haber más tránsito de personal nativo hacia el aeropuerto de Kabul. La razón, más allá de la evidente restricción de la libertad de movimientos, es que se puede estar dando una fuga de cerebros. Sí. Han escuchado bien. Occidente “nos roba”. Y no materias primas. La esencia de esas inteligencias que para los Talibán, será crucial en la construcción del “estado novo”que casi nos recuerda(sólo en soflama, claro está), a lo que en su día propuso el presidente brasileño Getulio Vargas.

Bromas aparte (hay poco espacio para ellas), sorprende la manera en que ese ritmo frenético que lleva nuestra sociedad ha calado en la mente de los barbudos. Ellos, que hasta hace poco decían tener el tiempo en sus manos, ahora parece que no les llega. Quizá todo sea fruto de esa campaña relámpago, donde vencieron sin disparar un solo tiro a la vez que los trescientos mil efectivos del ejército regular, corrían a echarse en brazos de sus primos. Uno, que además de cuentacuentos algo sabe leer entre líneas, empieza a preguntarse si no estaba todo pactado de antemano. Porque si algo saben los políticos y sociedad estadounidense, es que su cuarto poder(la prensa), acaba por destaparlo todo. Pasó con el Watergate y con el caso Irán-Contra, así que ahora tocaba actuar de otra forma. Volver a armar a los terroristas con los que llevas veinte años a palos está feo. Pero si te has ido tan rápido que se te quedó allí el material, la culpa ya no es tuya. Más, cuando el ejército local se ha pasado en masa al enemigo.

Llámenme mal pensado(que lo soy), pero algo huele a podrido en Dinamarca. Sea como fuere, ahora los barbudos se han convertido en potencia regional. Ya veremos como emplean eso y contra quién. Pero vuelvo al origen. Si tanto han cambiado, a qué viene ese repentino interés por la fuga de intelectuales ?Pues de nuevo vuelvo a especular en base a lo que la Historia nos enseña.

La noche del 12 al 13 de agosto de 1961,las autoridades de la RDA, de acuerdo con sus aliados soviéticos, también decidieron que ya estaba bien de que la flor y nata de su paraíso bolchevique, tomara camino al oeste. Berlín, dividido en cuatro sectores desde el fin de la contienda, no contaba con demasiadas barreras hasta aquella fatídica noche. Las mayores diferencias, aún después del famoso bloqueo del 48,radicaban en los carteles y policías militares que patrullban por sus respectivas zonas. Pues los berlineses, y por ende, parte de la población del sector oriental, no eran ciegos, sordos ni tontos. Veían la prosperidad de sus vecinos mientras que ellos, cada vez estaban peor(hambre física y también de libertad). El cambio de líder en la URSS tampoco había supuesto el ansiado alivio de presión. Está claro que después de un maníaco como Stalin, hasta un dragón alado hubiera parecido buena opción. Pero Kruschev estaba muy lejos de ser ese santo laico que algunos querían ver. Tan pronto vio que el nivel de súbditos germanos descendía día a día, puso en marcha su plan. Con premeditación, alevosía y nocturnidad (ya que la obra se hizo de noche). Pues igual que ahora. Cierto que el Talibán tiene poco de comunista. Pero en autoritarismo y pensamiento único, van bastante a la par.

La excusa del cierre fue la misma. Occidente se lleva a nuestros muchachos, embelesados por la decadencia burguesa. No queda otra que levantar un muro. No para encerrar a los nuestros, sino para contener el “fascismo”.

La explicación rezuma patetismo. Tanto la de los soviets, como la que ahora aducen los líderes del nuevo Emirato fundamentalista.

El problema es que el 31 de agosto expira el plazo que se dio a EEUU y sus aliados para salir del aeropuerto. Y al igual que sucedió en Berlín, muchos se quedarán allí. Otra vez familias separadas por un muro de vergüenza. Y este, salvo milagro, va a durar más de 28 años.