“Puedo ofrecerte mi vida”. Manuel Dominguez III

Pero si te ofrezco mi vida, te dejo triste y sola, abandonada al destino.

Puedo cumplir nuestros sueños, hacerte madre, florecer una familia.

Solo quiero que me digas dulces palabras, en silencio al oído mientras muerdes mi lóbulo.Y yo solo quiero seguir besando tus pies.

Tamaña felicidad fue, era un insulto a los dioses una ofensa al Olimpo.

Alonso Quijano y Dulcinea era ficción, Pedro I e Inés de Castro una realidad y ya era mas que suficiente.

Esta la tuya, la vuestra, otra realidad que no admitían los dioses.

Un desafio.

Acábennos con esto matemos al poeta, ¡no! peor aun, por desafiante, robémosle lo que mas ama.

• Se juntaron las diosas de la muerte. Skuld.,Freya.,Hela, Kali. Hécate. Perséfone. Morrigan.

Y le robaron la razón de ser, su pluma huérfana de amor, quedo huerfana de palabra, de palabra y de vida.