“Nos han engañado por generaciones”. Manuel Dominguez III

Miserables bastardos. Tu país hace muchos años invadió el mío, el tuyo invadió otro hace cientos de años, tenéis que pedir perdón. Disculpa ¿Quién tiene que pedir perdón? El miserable engaño. Toda la generación que participó en la guerra ha muerto, nadie queda de aquella generación, nosotros somos otra generación. Y que yo sepa los países no declaran guerras, son las personas, los montes, los ríos, los mares no declaran la guerra a otros montes o ríos, son las personas que no van a la guerra la que declaran guerras. Los pájaros, los peces, el idioma, los templos no declaran la guerra, son personas sin visión, gente infeliz, desdichada, la que declara la guerra, la gente feliz no hace guerras, la gente feliz cultiva el campo, construye, vive y deja vivir, disfruta de la paz de la familia. Así pues, no me digas que yo, he de pedir perdón por lo que hicieron mis ancestros hace cientos o miles de años. Caso curioso, que muchas invasiones trajeron prosperidad, han de pedir perdón quienes dejaron el acueducto de Segovia, o las viejas calzadas romanas, el teatro romano de Mérida han de pedir perdón quienes dejaron la Alhambra de Granada o la Mezquita de Córdoba, o las bellezas de mi Sevilla. Tú y yo somos una generación que no entro en conflicto, nada te debo nada me debes. el 20 de noviembre de 1542, hace exactamente 480 años, se promulgaron en Barcelona las Leyes Nuevas, impulsadas por Bartolomé de las Casas (1474-1566), eclesiástico e historiador español. Las Leyes y ordenanzas nuevamente hechas por su Majestad para la gobernación de las Indias y buen tratamiento y conservación de los indios. Y esta tierra que habito y la que tu habitas nunca estuvieron en guerra, así pues, nuestros países no son deudores de nada.

Si algún perdón que pedir que lo reclamen los muertos. Mi tierra y tu tierra son la misma tierra. A los fanáticos de la tierra, les diré, la tierra que tu habitas es una nada, una nada en el universo de la vida, sal, viaja, conoce mundo, quedaras admirado de la belleza que desconoces, disfrutarlo, vívelo. Y recuerda nacer es un accidente, en el que tú no tienes ningún merito FOTO: surcando mares, descubriendo otros mundos.
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