Montserrat Torrent ha recuperado desde compositores y partituras para órgano desde hace décadas, ha alentado restauración de instrumentos apolillados y su recuperación como instrumento popular. Ensaya dos horas al día. Música en Compostela ha homenajeado a la Torrent por cuanto en abril pasado cumplió cien años y sigue en activo. De pequeña se percibía menuda, fea, antipática, poco apta para la vida social; buena para la música y su madre la adiestró…
La longevidad de Montserrat Torrent sugiere consideraciones acerca de una vida aprovechada y una vejez bien administrada. Ello supone aceptar la vejez sin sentir vergüenza por la fragilidad creciente, y entender que todos siempre tenemos necesidad de otros y requerimos atención y cuidados. Ese “nuevo pueblo”, como llamó papa Francisco al elevado y creciente número de viejales «abre el corazón a la ayuda mutua, a la reconciliación profunda de los corazones y a la paz verdadera, a tener calma, sin la arrogancia juvenil, y a estar abiertos a los caminos de la reconciliación y de la paz verdadera”
“La ancianidad tiene una misión en el proceso de maduración hacia la eternidad. Participando del envejecimiento del cuerpo, el espíritu permanece joven si vive orientado hacia lo eterno. La muerte obliga al hombre a plantearse las preguntas radicales sobre el sentido mismo de la vida, sobre qué hay más allá de la muerte”. La respuesta, dice Juan Pablo II (Carta a los ancianos) viene de Cristo, que “ha revelado la vida que hay más allá de este límite, en aquel ‘territorio’ inexplorado por el hombre, que es la eternidad”.
“Infunde serenidad en la vejez como preparación para el destino eterno”. Propugnaba Juan Pablo II cuando tenía 79 y ya andaba a trompicones en 1999). Un periodo que se ha de utilizar de modo creativo con vistas a profundizar en la vida espiritual; y alaba iniciativas que permiten a los ancianos seguir cultivándose física, intelectualmente, poniendo a disposición de otros su tiempo, capacidades y experiencia. “Se conserva un gusto por la vida parejo al deseo de eternidad, que madura en cuantos tienen una experiencia espiritual profunda”. Los ancianos convierten a los cuidadores más jóvenes en serviciales: profesionales, familiares o visitantes periódicos activan el bien social de la compasión.
No tengo gana de ser centenario pero anoto que la recién centenaria Montserat Torrent, sorda (olvidé decirlo) y tartaleando, dijo ¡conozco bien las partituras y rejuvenezco cuando toco! … y actuó la semana pasada en el Festival de Perelada.



