Ya sale en periódicos, radio y demás ámbitos de difusión de noticias, lo que han ido manifestando los diversos partidos y el propio rey Felipe VI sobre lo que debería hacer el padre de este si quiere volver a residir en España.
Desclasificados los archivos del 23 F, no hay nada que pueda involucrar a Juan Carlos I como partícipe del fallido golpe de Estado. Se confirma, pues, la idea que se hizo común entre los españoles hace ya bastantes años: que Juan Carlos I evitó, por su cuenta o bien apoyándose en el consejo de alguna otra nación, que aquel intento de golpe llegara a ser efectivo.
Hoy, recogiendo incluso las palabras de S. M. el Rey actual, da la impresión de que lo único que se requiere para que Juan Carlos I pueda tener residencia habitual en España, es que tenga en esta nación su domicilio fiscal.
Da la impresión de que el tener en España Juan Carlos I su domicilio fiscal, puede ser una exigencia que requiera su hijo y el propio gobierno de nuestra nación, como indican hoy los medios a nuestro alcance. Sin embargo, yo creo que hay algo más, que no se dice.
No solemos escuchar en las reflexiones de los periodistas que, si Juan Carlos I hubiera sido fiel en el matrimonio contraído con Sofía, las cosas podían ir de otro modo. Es de todos sabido que, a la hora de establecer el lugar de un domicilio que no sea oficial como por ejemplo el Palacio de Oriente o la Zarzuela, cuenta sobre todo el sentir de la esposa.
En el actual estado de cosas, después de que la Reina Sofía se ha sentido herida por las relaciones sexuales de su marido con más de una mujer, no solo extranjera sino también española, no es extraño que la atracción que en otro caso sería normal respecto de su marido, apenas se deje sentir después de haber pasado lo que pasó.
Si llegara a haber una verdadera reconciliación entre la esposa y su marido, y teniendo en cuenta la ejemplar actuación del antiguo Rey en el ámbito político, en unos momentos de transición de la Dictadura a la Democracia, las otras dificultades se subsanarían; pero, mientras no haya petición y concesión del perdón, es difícil que se atenga a venir para aquí y establecer, eso sí, en España, su domicilio fiscal.



