“Lo que dicen y lo que realmente hay”. José Fernández Lago

06 Febreiro 2026

Los estamentos de poder proclaman a grandes voces que hemos progresado mucho, que en ningún momento de nuestra historia habíamos llegado tan alto… El caso es que, si vamos a comprar lo que se necesita para nuestra alimentación, aun sin adquirir materiales de lujo, cada año necesitamos mucho más dinero que el anterior. ¿Dónde está, pues, el progreso de la gente de a pie…?

Sucede a menudo entre nosotros que hay elecciones, si no son generales son de las autonomías. Sea en un caso o en el otro, desde los puestos de mando se sienten obligados a ensalzar lo que se ha hecho: “todo lo hemos hecho bien”… Con ello no solo se buscan los votos para el grupo que domina en España, sino que, al haber colocado uno de los suyos como candidato al poder en donde haya elecciones, es preciso aumentar cuanto se pueda el tono de las alabanzas a su gestión.

Hay algo hoy que llama la atención de quien escuche con serenidad las noticias. Día tras día se anuncian muertes en un lugar cercano al del propio domicilio. A veces se producen por algo que comenzó por un robo y terminó con la vida del dueño de la casa. Sin embargo, en múltiples ocasiones ha sido el punto final de una de las dos personas que hasta poco antes convivían, pero que después se habían separado. ¿Por qué se quiere impedir que siga viviendo la pareja que hasta entonces era su cariño, su gozo y su paz? Hoy, tristemente es muy común el que llegaran a convivir, sin haberse casado. Y, si uno de ellos había perdido el afecto hacia el otro, ¿por qué no deja tranquilo a su pareja si se ha separado de ella? ¿Es que va a prevalecer la idea de que “o es para mí o no es para nadie”, aunque no nos queramos…?

A veces parece que lo que verdaderamente importa no es la vida o la muerte, sino si esta última ha acontecido por “violencia de género”, de lo cual cumple tomar constancia de seis muertes en el mes de enero. Y, cuando es la mujer la que mata al marido, como ha sucedido hace apenas una semana…, ¿esa muerte no hace sangrar el corazón, se considere o no como “violencia de género”?

Tristemente está sucediendo ahora de modo repetido, un día tras otro, la muerte de algunos de los padres, asesinados por sus hijos. Es verdaderamente triste que así suceda, sobre todo teniendo en cuenta que ello denota la inclinación a acabar con una vida que debería ser lo más sagrado, pues es el hijo quien provoca la muerte. Por un hijo, cuando es pequeño, pasan muchas noches los padres sin dormir, y son capaces de morir de hambre, para que sus hijos tengan un bocado que llevar a la boca… ¿Y cómo puede un hijo matar a su padre o a su madre?

Lo peor de todo es que se escucha la noticia, y llega un momento en que no causa el efecto que provocaba cuando se oía la primera vez, que no hace mucho que hemos empezado con esos asesinatos… Parece que, al decir que se ha apresado al autor de esas muertes, ya no hay nada que solucionar en las que deberían ser preocupaciones del Gobierno. Y a veces, como el que es capaz de cometer esa barbaridad, no tiene reparo en suicidarse, da la impresión de que todo está solucionado, como si de ese modo se hubiera hecho justicia al asesino.

Y yo me pregunto: ¿Pueden hacerse cábalas desde el Gobierno con el problema de la vivienda, proclamando promesas que las lleva el viento, y sin preocuparse de quienes pierden el cariño a sus padres, hasta el punto de terminar con la vida de ellos…? No puedo menos que dolerme del desarraigo que se ha logrado entre los diversos miembros de la familia, algo que era totalmente distinto hasta ahora, debido a la unión que promovía la fe, con el mandato de amar y venerar a los padres, siguiendo las prescripciones de la Ley divina.

Concluyo con una enseñanza recogida de las tres lecturas de la Misa del último domingo: un pueblo humilde es el que mira hacia el Señor con espíritu de pobreza -y no de autosuficiencia-; y quien busca al Señor con humildad encontrará la vida, una vida que se prolongará además por toda la eternidad.

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